Author: Sebastian Montrose
Al cabo de unos días después de haber sido despedida, todavía me cuesta volver a estar presente.
Cuando el rugido del motor del Mercedes desapareció entre los robles, el silencio cayó sobre mí como
Querido diario, Hoy, al salir de la ducha en mi piso de la calle Gran Vía (Madrid), donde me quedé bajo
En la tenue luz gris de la madrugada nadaba el tiempo, la cafetera hacía su característico clic, y el
Cata, mamá murmuró Víctor, cuando quedó a solas con ella en la cocina , he estado dándole vueltas a si
Te cuento lo que pasó en la casa de la calle del Sol, en el barrio de Lavapiés, cuando llegó aquel sobre
Daniel García vuelve a su despacho con la cabeza gacha, como si una sombra lo siguiera a cada paso.
Aquella noche en que salí a la calle sin idea de a dónde me llevaría el camino, mi maleta parecía una piedra;
Arturo golpeó con fuerza la puerta del portal, dejando entrar al oscuro hall la fría bruma de los primeros
Querido diario, Me desperté a las cinco de la mañana, cuando fuera apenas empezaba a clarear el alba.









