Tras el divorcio, el padre indigna a su hija

Mi hija y yo vivimos exclusivamente de la pensión alimenticia que nos pasa su padre biológico. Todo esto es culpa de mi exmarido, que se encarga personalmente de que no pueda encontrar ningún empleo. Se las arregla para que nadie me contrate y, si por alguna casualidad consigo un trabajo, al poco tiempo me despiden sin darme ninguna explicación. En realidad, no me hace falta que me expliquen nada, sé perfectamente quién está detrás.

Todos mis problemas comenzaron en el momento en que inicié el proceso de divorcio. No podía seguir tolerando la presencia de ese hombre en mi vida. Mi intención era marcharme en silencio, sin discusiones ni escándalos, pero resultó imposible. Mi ex se opuso firmemente al divorcio.

Después de separarme, decidí marcharme con mi hija a casa de mis padres, en Salamanca. Mientras mi madre cuidaba a la niña, yo intentaba buscar trabajo. La realidad es que jamás había adquirido experiencia laboral, ya que hasta entonces lo único que había hecho era trabajar como cajera. No sabía hacer otra cosa. Mi exmarido, que es director de una importante cadena de supermercados, utilizó todas sus influencias para asegurarse de que no me contratasen en ningún sitio.

Nunca logré que me cogieran en ninguno de los comercios de nuestra ciudad y, en los pocos sitios donde sí me dieron una oportunidad, acabaron despidiéndome rápidamente.

Él siempre se lavaba las manos, sonreía y decía tranquilamente que no tenía nada que ver con mis despidos, que se debía a que yo no estaba cualificada ni era capaz. Ahora, con la ridícula pensión alimenticia que él paga a pesar de que su sueldo es más que generoso mi madre y yo tenemos verdaderas dificultades para cubrir facturas, comida y las necesidades básicas de mi hija.

Cada vez que viene a ver a la niña, empieza a humillarme delante de ella. Le dice que su madre es una inútil y que, por haberle abandonado, ahora tiene que vivir en la miseria, sin juguetes ni comida decente, y que él siente mucho verlo así.

Luego le da a su hija una buena cantidad de euros y se marcha. Al principio no le di mucha importancia, pero mi hija sigue siendo pequeña y no comprende por qué su padre tiene dinero y su madre no. Últimamente ha empezado a pedir vivir con él: Papá es muy bueno y me compra todo, tú eres mala y tramposa, por eso quiero irme a vivir con papá.

No sé cuánto más podré aguantar así, tengo los nervios destrozados. Mi madre me anima todo lo que puede y me dice que, tarde o temprano, lo superaremos, pero yo no estoy tan convencida, porque mi exmarido utiliza cualquier excusa para hundirme anímicamente, ya que conoce mis puntos débiles mejor que nadie. Ni siquiera puedo imaginar cómo seguir adelante.

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