Te cuento lo que me está pasando en casa con mi marido y el dilema que tenemos Verás, la tía de mi marido le dejó un piso en herencia. Es un pisito pequeño en pleno centro de Madrid. Nosotros tenemos tres hijos: la mayor es Lucía, tiene diecinueve años y ya está en la universidad; luego está nuestro hijo mayor, Nicolás, que tiene doce, y el pequeño, Hugo, que solo tiene cinco añitos. La verdad es que vivimos bastante bien en un piso grande de tres habitaciones, así que los niños tienen su espacio.
El caso es que el otro día, le propuse a mi marido que Lucía podría irse a vivir al piso de su tía. A ver, ya es mayorcita, quizá dentro de poco se case o quiera independencia. Pero él no lo ve ni de lejos. Dice que sería injusto para sus hermanos y que la mejor opción sería vender el piso, dividir el dinero en tres y que cada uno tenga lo suyo. Pero yo estoy convencida de que eso es una tontería, porque con lo que le tocase a cada uno no podrían ni plantearse comprarse un piso ni nada parecido.
Y encima, si hacemos lo que él quiere, ese dinero se quedaría ahí parado en el banco hasta que los chicos fueran mayores, y a Lucía le daría para comprarse, como mucho, un coche de segunda mano. Yo pienso que más vale pájaro en mano que ciento volando, y que por lo menos podríamos asegurarle a uno de los niños una vivienda. Ya veríamos cómo solucionamos lo de los chicos cuando sean mayores, de alguna forma se apañará la vida.
Mi marido dice que si le damos el piso a Lucía, los hermanos se lo reprocharán toda la vida y no tendrán buen rollo entre ellos, pero yo creo que todavía son pequeños como para entenderlo todo, y que tenemos tiempo de pensar su futuro bien y ayudarles después a cada uno como podamos.
Todavía no le hemos dicho nada de esto a Lucía, porque el piso de la tía necesita una reforma que no veas. En serio, está que se cae, y ahora no tenemos ni un euro para meternos en arreglos. Por eso, antes de decir nada a los niños, estamos dándole vueltas nosotros solos.
Yo ya no sé quién tiene razón en esto, si yo o mi marido… ¿Sigo defendiendo mi idea o sería mejor ceder y hacer lo que él dice? ¿O igual tú ves otra opción distinta que ni nosotros hemos pensado? A ver si entre amigos sacamos una solución.







