No entiendo por qué acabé siendo su esposa.
Hace poco nos casamos. Creía que él estaba loco de amor por mí. Y no tendría por qué dudar de ello, de no ser por cierto acontecimiento. No se trata siquiera de una traición. Es algo más serio, quizá hasta extraño.
Pienso que ocurrió porque yo me empeñé demasiado. Lo adoraba, lo amaba con toda mi alma y le perdonaba absolutamente todo. Por supuesto, él se acostumbró a esa actitud, se volvió más seguro y su autoestima subió como la espuma. Seguramente imaginaba que cualquier mujer estaría a sus pies con solo chasquear los dedos. Aunque, la verdad, entre los demás nunca ha despertado mucha admiración Cualquier otra no hubiera tolerado sus faltas ni confiado tanto en él.
Poco antes de la boda quiso estar solo, salir de vacaciones y prepararse para nuestra vida matrimonial. No podía hacer nada, así que lo acepté y le permití irse de viaje.
Según me contó después, decidió alejarse de la civilización e ir a un lugar sin internet ni móvil. Viajó solo a los Pirineos, buscando perderse entre la naturaleza. Yo me quedé en Madrid, echándole infinitamente de menos. Esperaba su regreso cada minuto y la nostalgia me invadía.
Una semana después volvió. Fue el día más feliz de mi vida. Lo recibí con todo el cariño y ternura que podía ofrecer. Cociné sus platos favoritos, le preparé una comida especial.
Al día siguiente, empezó a suceder algo raro. Salía continuamente al recibidor o a otra habitación. Luego empezó a irse de casa varias veces al día, poniendo excusas diversas. Un día, al salir hacia el supermercado, encontré una carta en nuestro buzón. Parecía una carta normal, enviada por él durante su ausencia y dirigida a mí. Pero lo que contenía me cambió por completo. Había escrito lo siguiente:
Hola. No quiero seguir engañándote. No eres la persona adecuada para mí. No quiero pasar el resto de mi vida contigo. No habrá boda. Perdóname, no me busques ni me llames. No voy a volver contigo.
Así, breve, conciso y cruel
Solo entonces me di cuenta de que durante todo ese tiempo él iba a comprobar la correspondencia. Sin decir media palabra ni mostrar que había ocurrido algo, rompí la carta en silencio. Seguía sin querer que él notase nada. Pero ¿cómo voy a vivir con alguien que no quiere estar conmigo? ¿Por qué se casó y fingió que todo iba bien?






