¿Cómo pudo Monika amar a los hijos de otro? La historia de Adam tras perder a su esposa: entre la presión de su suegra, la tentación de un antiguo amor y el miedo a que Monika no supiera querer a sus hijos. Un relato sobre soledad, segundas oportunidades y la búsqueda de una nueva familia en la España rural.

¿Cómo podía querer Carmen a los hijos de otro?

Hacía tiempo que pensaba que había llegado la hora de rehacer mi vida. Mi esposa había fallecido tras una larga enfermedad y yo, solo con los niños, apenas me apañaba. No dejaba de pensar en Carmen, pero ella no tenía experiencia, nunca había criado a ningún hijo. Mi suegra insistía en que debía casarme con Victoria. Era una mujer de casa, tranquila, madre de dos niñas. Pero Victoria fue una antigua novia, ¿tenía sentido reabrir ese capítulo? Sin embargo, un día decidí acercarme a hablar con ella.

Hola, Diego me recibió.

Victoria envió a sus hijas a jugar a la plaza y empezó a servirme unos bollitos recién hechos. Me ofreció un vino, pero decliné. Nos miramos, entendiendo que lo que nos unía era la necesidad, no el cariño.

A ninguno nos ha ido como esperábamos, aunque nos conocíamos bien. Y ahora… mascullé, rompiendo el silencio.
No, no sigas, Diego. Si no me elegiste entonces, ya no hace falta que lo hagas ahora. Llegas tarde; tendrías que haberme pedido la mano hace veinte años, cuando fui yo la que te pidió una decisión. Antes no te parecía suficiente, y ahora no quiero volver a lo antiguo contestó Victoria, con voz firme.

No seas tan tajante, piénsalo
Lo tengo claro desde hace mucho. Siento seguridad solo con mis hijas, vivo por ellas. No quiero que te ofendas, pero lo vivido no se puede borrar repuso.

Me marché con la única opción clara: Carmen. Era mucho más sencilla que Victoria. Así que empecé a rondarla, iniciando un idilio que pronto llegó a oídos de toda la aldea, y cómo no, de mi suegra.

Diego, ¿ahora con Carmen? Como Victoria te ha dicho que no, ¿te lanzas a cualquier cosa? me recriminó mi suegra.
Vaya
Carmen no es para ti. Es una mujer vacía, ese matrimonio no traerá nada bueno. No tiene instinto de madre, jamás amará a los niños. Si la traes a casa, me marcho yo. No viviré bajo el mismo techo ni un solo día.

Mi suegra se fue. Todo parecía ir mejor, salvo por un detalle: los niños temían a su nueva madrastra. Carmen misma confesaba que no sabía tratar con niños. Toda la vida soñó con tener hijos, pero suyos, no ajenos. Cuando finalmente entendí que tampoco surgiría nada de aquello, nos separamos.

Me resultaba duro quedarme solo; todos los días y todas las fiestas se confundían en lo mismo. Los vecinos me miraban con pena; yo, viudo y desmejorado, apenas conservaba fuerzas. Para tomar aire, mandé a los niños unos días con mi suegra. Yo me quedé, sin nada que me retuviera en casa. Propuse a mi suegra vender la vivienda y vivir juntos, pero ella tenía claro que tarde o temprano tendría que buscar otra esposa.

No quiero ni oír hablar de boda. ¡Ya está bien! Vamos a criar a los niños juntos, yo solo no puedo le dije a mi suegra.
No estés tan seguro ¿cuántos años tienes?

No estaba acostumbrado a la casa en silencio, aquella quietud me parecía insoportable. No pude dormir en toda la noche, las preocupaciones me revolvían la cabeza. Me preguntaba qué rumbo tomar. De repente, me pareció oír pasos.

¿Quién anda ahí? me levanté alerta.

Nadie respondió, lo que me inquietó todavía más. Encendí la luz y salí al zaguán: vacío, no había nadie.

¿Es mi esposa, viene a verme? me pregunté, pensando en mi mujer fallecida.

En plena madrugada, llamé a mi suegra.

¡Madre mía, Diego! ¿Qué te pasa? me contestó alarmada.
No aguanto tanto silencio, mamá. Esta noche voy contigo.
Ven, hombre. Te dejo la cama en el salón para que no despiertes a los niños. Necesitas descansar. Ya tienes toda la cabeza nevada de preocupaciones.

¿Alguna vez imaginé acudir a mi suegra como un niño pequeño? Jamás. Pero la casa, sin mi esposa, era tan vacía… Si lo hubiera sabido antes. Ya va clareando… Qué dura es la soledad…

Rate article
Add a comment

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!:

4 × three =

¿Cómo pudo Monika amar a los hijos de otro? La historia de Adam tras perder a su esposa: entre la presión de su suegra, la tentación de un antiguo amor y el miedo a que Monika no supiera querer a sus hijos. Un relato sobre soledad, segundas oportunidades y la búsqueda de una nueva familia en la España rural.
«La Tía Luisa»