Mi mujer dormía a mi lado… y, de repente, recibí una notificación en Facebook: una mujer me pedía que la agregase.
Así que acepté su solicitud de amistad e, intrigado, le escribí: ¿Nos conocemos?.
Ella me contestó: Sé que te has casado, pero yo sigo enamorada de ti.
Era una amiga de mi pasado. En la foto de perfil se veía realmente guapa.
Cerré la conversación y miré a mi esposa, que descansaba tranquila tras una larga jornada de trabajo.
Mientras la observaba, pensé en lo segura que se sentía durmiendo a mi lado en nuestra nueva casa. Lejos de la casa de sus padres, donde creció, rodeada de su familia día y noche. Cuando estaba triste, su madre estaba ahí para abrazarla y consolarla. Su hermano o su hermana siempre le hacían reír con alguna broma. Su padre llegaba del trabajo con algún detalle que sabía que le haría ilusión. Y pese a toda esa seguridad perdida, ella confía ahora plenamente en mí.
Todos estos recuerdos vinieron a mi mente. Cogí el móvil y sin pensarlo dos veces, le di a BLOQUEAR.
Me giré, me acerqué a mi esposa y me dormí junto a ella.
Soy un hombre, no un niño. Le juré lealtad y pienso mantener mi juramento. Lucharé siempre por ser un hombre que nunca engaña ni traiciona a su mujer, que jamás rompe su familia…
Hoy comprendo que la verdadera hombría está en el compromiso y la honestidad.







