Javi, ¿vas a llegar pronto?
En nada. Estoy ya aparcando.
Pues date prisa, que aquí hay tema.
¿Ha pasado algo? pregunta Javier, preocupado.
Bueno aún no ha pasado, pero tenemos que hablar la voz de Lucía deja claro que está inquieta, aunque parece no ser nada grave todavía.
Quince minutos después, el cabeza de familia entra en el piso de Alcalá de Henares.
¿Qué pasa aquí? pregunta con cautela a su mujer.
Anda, ve a cambiarte y lávate las manos. No hace falta que salves el mundo ahora mismo le da un beso y lo empuja suavemente hacia el baño.
En cuanto termina, Javier se pone cómodo y sale al salón.
Ven Lucía lo lleva hasta la habitación de su hija. Almudena está sentada en su cama, encogida y con los ojos rojos de haber llorado.
A ver, ¿qué ha pasado aquí? Javi intenta sonar calmado.
Pregúntale a tu hija suelta Lucía entre dientes. Venga, Almu, ¡cuéntale a papá lo que tienes en mente!
Almudena se cruza más aún de brazos y mira por la ventana, sin querer hablar.
Bueno, chicas Javier da una palmada en la mesa, o ahora mismo me lo contáis tranquilamente, sin dramas y sin cortar la respiración como en el teatro, o arregláis solas el lío, que yo me voy a descansar después del trabajo.
Aquí la señorita se quiere casar anuncia Lucía, sarcástica. Vamos, ¡hoy mismo, sin perder un minuto!
¿Cómo? Javier se queda de piedra. ¿Así, sin más? ¿Y con quién, si se puede saber?
Como Almudena sigue callada, le toca otra vez a Lucía dar la cara:
Con ese, Daniel García, el chaval ese con gafas y granos que últimamente venía tanto.
Ah, García ¿Es eso cierto, hija?
Almudena no reacciona.
Mira, Almu, basta ya de jueguecitos y de hacerte la interesante. ¿Tengo que ponerme a bailar para que hables? ahora sí, el padre ya eleva la voz.
¡Dani y yo nos queremos! estalla la hija. Es lo mejor que me ha pasado, y nos vamos a casar.
Bueno, por lo menos ya sabemos algo resopla Javier. ¿Estudia contigo?
Sí, somos del mismo grupo en la facultad.
¿Primer curso, verdad? suspira Javier, entre resignado y comprensivo. Sois unos críos, hija
¡No somos críos! se indigna Almudena. Tenemos dieciocho, somos mayores de edad.
Vale, está bien. Si sois adultos, hablamos como adultos, entonces.
No quiero hablar. Ya sé lo que vendrá: Tenéis que esperar, sentar cabeza, ver si lo vuestro es real…, todas esas historias aburridas de mayores Pero nadie entiende que de verdad nos queremos, ¡eso es lo único importante! Vosotros lo queréis matar.
No pretendo matar a nadie, hija mía responde Javier, resignado, solo quiero entender bien. Entonces, ¿tú y Dani os queréis de verdad, no? Almudena asiente, desafiante. Bien, eso es algo. Y los dos queréis casaros, ¿no?
Papá, no menosprecies a Dani. Él también quiere casarse conmigo.
Vale, perfecto, ambos queréis. ¿Y dónde vais a vivir? ¿Con qué dinero? ¿Habéis pensado en eso?
¡Eso no importa! ¡Con amor todo se consigue! Almudena lo dice con total convicción.
Almu, cariño, ¿cuántos años tienes? Porque me da la sensación de estar hablando con una niña de primaria. Por mucho amor que haya, hay que tener un sitio donde dormir y comer. ¿A dónde pensáis ir con tanta prisa? ¿No podéis esperar? Nadie está en contra de Dani, que venga, que nos conozcamos todos, que hablemos con sus padres ¿verdad, Lucía?
Muy cierto, cariño, pero hay un detalle Ellos sí tienen prisa.
¿Se lleva el ejército a Dani? Si es estudiante ni le toca.
No, no es por eso Lucía mira a su hija. Almudena, ¿vas a explicarlo tú o tengo que decirlo todo yo?
No estoy callada, mamá murmura la muchacha. Es que voy a tener un bebé.
Vaya, vaya balbucea Javier, pues esto sí que es una sorpresa, y de las gordas. ¿Habéis pensado ya qué hacer?
¡Casarnos! ¡Y seguir adelante! Y no me intentéis convencer de de eso otro. Nuestro hijo vivirá.
Tranquila. Nadie va a obligarte a nada. ¡Lo primero es aclararnos! ¿Los padres de Dani lo saben?
Hoy Hemos quedado en que cada uno habla con sus padres esta noche.
¿Y? ¿Ya te ha dicho algo Dani después de hablar con ellos?
No, todavía no
Bueno, cuando te llame, me avisas. Ahora dejadme cenar, que con este culebrón llevo sin comer todo el día.
Javier y Lucía se marchan a la cocina y ella rápidamente le pone un plato.
¿Y ahora qué hacemos? pregunta, en voz baja.
No lo sé. Lo mejor es esperar a ver qué dicen los padres de Dani, a ver si entre todos encontramos una salida
Ni han terminado la cena cuando Almudena aparece con el móvil y voz temblorosa:
Es la madre de Dani. Quiere hablar con alguno de vosotros
Lucía entrelaza los brazos y dice:
Cariño, habla tú, que yo no puedo
Javier suspira, pero coge el teléfono y pone el manos libres.
Buenas noches, soy Javier Moreno, el padre de Almudena.
Soy Teresa, la madre de Daniel. Nuestro hijo nos ha contado que sale con su hija y, por lo visto, ya han hecho más que salir. Tienen unos proyectos en mente que a nosotros no nos hacen ninguna gracia. ¿Están ustedes al corriente?
Sí, hemos hablado con Almudena.
Perfecto. Pues quiero que tengan presente que nosotros estamos completamente en contra de esos proyectos pronuncia la palabra con un sarcasmo hiriente. Nuestro hijo tiene que acabar la carrera, hacerse alguien en la vida, no casarse en primero ni mucho menos ser padre.
Una boda tan precipitada tampoco nos hace ninguna ilusión a nosotros responde Javier. Pero mi hija está embarazada de su hijo, dicho sea de paso. ¿Qué nos propone, entonces?
Perdone, Javier, pero ese es su problema. Primero: ni siquiera estoy segura de que el bebé lo sea de mi hijo. Y en caso de que así sea, ese truco de me quedo embarazada y así me caso con nosotros no cuela. Lo siento, pero haré todo lo posible para que mi hijo siga su camino y deje a su hija tranquila. Él está de acuerdo, así que dice que no quiere saber nada más. Que haga lo que quiera, pero nosotros lo hemos dicho claro: no vamos a ayudar. Buenas noches.
Se oyen los tonos. Javier mira a su mujer y a Almudena y dice:
¿Os ha quedado claro? Aquí no hay abortos ni historias, aquí nadie va a obligarte a nada, pero tampoco va a pasar nada trágico. Luego, harás lo que otras tantas: coges un curso de descanso y después retomas la uni. Nosotros te ayudaremos, con dinero también, y ya veremos qué tal. Ellos ellos verán. ¡Vaya par! ¡Como si no tuvieran nada que ver!
Se lleva aparte a Lucía:
Esta noche, Almu se queda contigo. Así la tranquilizas y la tienes vigilada, no vaya a hacer ninguna tontería. Yo duermo en su cuarto.
Una hora más tarde, llaman al timbre.
¿Y ahora quién será? gruñe Javier, y va a abrir.
Vuelve acompañado por un chaval con gafas y cara de adolescente.
¡Dani! Almudena corre a abrazarle. ¿Has venido por mí?
Por ti, claro. Javier, Lucía, vengo a llevarme a Almudena.
¿Dónde pensáis iros?
No sé aún, supongo que alquilaremos algo. Somos mayores de edad, así que os ruego que no nos lo impidáis. ¿Te vienes conmigo?
¡Claro!
Vale, parad, a ver Javier pone orden. Tu madre ha dicho que estáis todos en contra, que incluso tú.
Eso es lo que dice mi madre. Mi padre simplemente asiente, pero yo he fingido estar de acuerdo para poder salir de casa con mis cosas y mi tarjeta. Aquí estoy.
Vaya, esto sí que es determinarse Javi, ahora impresionado. ¿Y qué vais a hacer para vivir?
He estado ahorrando, tengo un canal en YouTube, hago vídeos y ya gano algo. Nos da para un par de meses de alquiler y comida, luego buscaré curro de lo que salga.
No está nada mal Lucía, ¿qué hacemos?
No sé, Javier. ¿Cómo dejarles ir así, de noche?
No, esta noche os quedáis aquí ambos, que de noche no se va a ningún lado. Dani, te quedas en el salón como invitado y avisáis a vuestros padres si hace falta. Después, si todo sigue igual, ya os ayudaremos a buscar algo para los dos y el bebé.
¿Y lo de casarse? pregunta la madre.
Sí, eso queremos responden los dos.
¿Y el bebé sigue adelante?
Sí.
Entonces, nosotros os ayudamos, pero hay condiciones: lo primero, Dani, tienes que intentar calmar la situación con tus padres, y tú, Almu, estar a su lado. Hoy te quedas aquí y mañana ya veremos cómo seguimos. Nada de dejar la carrera, buscaos la vida pero nosotros os apoyaremos como podamos. Para la boda, de momento algo sencillo, que estamos justos. Ya habrá tiempo de grandes celebraciones.
Vale dice Dani sin dudar.
Bueno, yo aún soñaba con una boda con velo, limusina y fiesta se lamenta Almudena.
Ya llegará, mujer le dice Dani. Ahora toca sacar esto adelante.
Pues eso, todos a dormir, que mañana hay que seguir con la vida.
Ya en la cocina, Lucía aborda a Javier:
Oye, ¿cómo es que has cambiado tan de golpe de parecer?
Te digo la verdad: después de escuchar a esa arpía, la madre de Dani, me quedé temblando. Pero luego aparece este chaval, que pensaba que era solo un niño mimado, y resulta ser un hombre hecho y derecho, que no abandona a mi hija. Por uno así, sí que le puedo dar mi bendición.
Siempre tienes razón, cielo le besa, y se va a preparar los dormitorios para todos.






