Mi marido me pidió que no subiera fotos del bebé a Facebook porque a su ex “le da pena” — Todavía no…

Aún hoy, mirando atrás, se me hace increíble que aquello me ocurriera de verdad, pero a veces la vida sorprende. Recuerdo el día en que mi marido llegó a casa, con el rostro serio, y me dijo:

Carmen, ¿podrías dejar de subir tantas fotos de la niña a Facebook?

Yo estaba con Lucía en brazos, después de tres horas intentando que echara el aire, y lo miré como si me hablara en griego antiguo.

¿Perdón?

Es que… mi ex se entristece mucho cuando ve las fotos respondió, bajando la mirada.

¿TU EX? arqueé las cejas, asombrada. ¿La misma que te dejó tirado por aquel entrenador personal del gimnasio?

Sí, esa. Pero ella siempre quiso hijos, nunca pudo tenerlos y…

Pobrecilla le interrumpí. Qué duro debe de ser mirarlas mientras se va de cañas con el cachas ese…

Él insistía, diciéndome que sería mejor empatizar, que su ex estaba pasando momentos complicados.

Desde cuándo tienes tanta confianza con tu ex como para saber cómo se siente viendo mis fotos en Facebook? le pregunté, mirándolo de reojo.

Se puso rojo como un tomate.

Bueno… me escribe de vez en cuando… solo por amistad, vamos…

Ajá.

Decidí entonces que no iba a armar una escena.
No habría gritos.
Ni llantos.

Simplemente, dejé de subir fotos de la niña.

Y empecé a subir fotos MÍAS.

Pero no fotos cualquiera. Me puse ese vestido que guardaba para cuando recuperase la figura tras el parto. Me maquillé como si saliera de fiesta. Y mi prima Inés me hizo un pequeño reportaje.

Primera publicación en Facebook:
Yo, sonriente, paseando por El Retiro.
Texto: Redescubriéndome.

A las dos horas:
Me gusta, comentarios, mensajes privados.

Mi marido:
Vaya, Carmen, estás guapísima. ¿Cuándo hiciste esas fotos?

Pues ahora tengo más tiempo, ya que no subo fotos de la niña

Segunda publicación:
Yo, en una terraza de la Plaza Mayor, con un café entre las manos.
Texto: A veces el silencio lo dice todo.

Comentarios de todo tipo. El vecino, un viejo amigo, hombres que no recordaba ni que existían.

Mi marido:
¿Y este quién es, y por qué te pone corazones?

Ni idea. Será alguien del Facebook

Tercera publicación:
Yo en el gimnasio.
Texto: Ahora, yo soy mi prioridad.

Y ahí se puso interesante.

Una noche, él, sentado callado en el sofá, pegado al móvil.

¿Te pasa algo? pregunté.

Es que… subes muchas fotos tuyas.

¿No quedamos en que las fotos no eran un problema?

Sí, pero esas son TUYAS. ¡Y hay mucho hombre que te comenta!

¿Ah, sí? le sonreí. ¿Acaso tengo que estar todo el rato pensando cómo se sienten los demás? ¿No era eso… empatía?

Guardó silencio.

Porque al final resulta que no solo tu ex puede venirse abajo viendo fotos en Facebook.

Tardó unos segundos en entenderlo.

Al día siguiente la bloqueó.

Y ahora me pide que subamos fotos JUNTOS.
Como familia.
Que se vea que estamos felices.

Yo sigo subiendo mis fotos.
Y fotos de Lucía.

Porque se puede ser madre
Y
ser una misma.

¿A que no lo esperabas?

Y vosotras, ¿qué opináis? ¿Le envío solicitud de amistad a la ex y le doy me gusta a sus publicaciones, o sería demasiado?

Rate article
Add a comment

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!:

11 + 8 =