Mi madre me obligó a deshacerme de mi hijo y ahora jamás podré tener hijos: la desgarradora historia…

Tía, tengo que contarte algo muy personal Mira, cuando yo tenía 16 años me quedé embarazada de un chico del que estaba muy enamorada, se llamaba Álvaro, ¿te acuerdas que te hablé de él del instituto? Llevábamos casi un año juntos y bueno, nos pilló totalmente desprevenidos la noticia. Álvaro era compañero de clase, y los dos estábamos aterrados cuando nos enteramos de lo del embarazo, así que, imagínate, no le dijimos nada a nuestros padres al principio.

Cuando al final mis padres se enteraron, montaron en cólera. Nuestra familia era la típica familia modelo, ya sabes, era hija única y siempre tenía unas notas excelentes. Los padres de ambos soñaban con que fuéramos a la universidad y sacáramos carreras de provecho, y claro, tener un hijo a esa edad les parecía que iba a estropear todos esos planes.

Total, que mi madre me obligó a abortar sin darme realmente opción. No era tarde, así que al final lo hice todo salió bien en cuanto a la operación, pero no sabes cuánto me afectó. Después, Álvaro y yo volvimos a nuestras rutinas como si nada, seguíamos viéndonos, terminé el bachillerato, entré a la Universidad de Salamanca, nos casamos al año siguiente y nuestros padres ya ni se metían.

Al poco tiempo volví a quedarme embarazada. Esta vez, todos estábamos ilusionados y felices, ya era diferente. Pero, justo en el sexto mes, empecé a sangrar de repente y todo se torció. El niño nació muy pequeñito, pesaba apenas un kilo y medio, y solo estuvo con nosotros tres horas luego falleció.

Había complicaciones y los médicos no consiguieron frenar la hemorragia. Al final, tuvieron que quitarme el útero, y me aseguraron que no podría ser madre nunca más. Imagina cómo me sentí. Mi madre vino a verme al hospital, llorando, arrepentida de haberme forzado a abortar cuando era una cría pero ya ves, todos esos remordimientos no me devolverán lo perdido.

El pasado no se puede cambiar, y lo hecho, hecho está. Ahora tengo que vivir sabiendo que jamás podré tener hijos. No sé si Álvaro y yo seremos capaces de seguir juntos mucho tiempo o de ser felices así, con ese vacío. Me duele pensarlo, porque en el fondo, los niños son el alma de una familia aquí, y cada vez que veo una familia en el parque me vienen todos los recuerdos juntos En fin, necesitaba contártelo, porque me pesa y no sé muy bien cómo seguir adelante a veces.

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