La Hechicera

BRUJA
Una chica de unos 17 o 18 años, encogida de frío, daba vueltas nerviosa frente a una casita minúscula en las afueras de Salamanca. Frotándose las manos heladas y calentándolas con el aliento, miraba de un lado a otro, dudando si entrar. En ese barrio jamás hubo farolas, las casas se hundían en la oscuridad de la noche que se acercaba. De fondo ladraba un perro, las ramas de los olmos crujían con el viento. Un miedo que calaba los huesos.
¡Entra, ya que has venido! La anciana, flaca y seca como un sarmiento, miraba a Inés con atención. ¿De dónde habrá salido esta? Querrá que le lea el futuro O buscará conquistar a un chico Negó con la cabeza, desaprobando. ¿Esperando un niño, quizás? Ay, qué joven… demasiado joven
¿Cómo lo sabe usted? preguntó la chica tragando saliva, con un nudo en la garganta.
La vieja sonrió de lado y le hizo un gesto para que la siguiera. Qué me voy a sorprender, si todas venís buscando lo mismo… Ingenuas, inocentes… Ay, la juventud
Coge ese haz de leña, que yo ya no puedo sola… Sacúdete los zapatos antes de entrar ordenó la abuela, e Inés, obediente, hizo todo lo que le decía.
Dentro, la casa parecía mucho más amplia de lo que prometía desde fuera. Las paredes del zaguán estaban cubiertas de hierbas secas; el aroma fuerte mareaba a la chica, que se tapó la boca.
A ver, hija, dime rápido qué quieres la anciana, respirando con dificultad, tomó asiento en una banqueta junto al viejo brasero.
Un hechizo bajó la mirada Inés me ha dejado, las lágrimas brotaban, se ha ido con Lucía
Venga, ya, no llores tanto, que me vas a arruinar las hierbas murmuraba la abuela mientras preparaba un puñado de plantas secas. Si te hago el hechizo ese irá tras de ti como un becerro detrás de la vaca. Te besará los pies. La muchacha esbozó una sonrisa. Estará tan celoso que ni te dejará ir a clase, ni a trabajar. Te llenará la casa de hijos, uno cada dos años, todos preciosos y listos. ¿Sabes todo esto?
Los ojillos de la chica dieron vueltas, pero asintió con la cabeza.
Al cabo, te dará palizas bajó la voz la anciana. Estos hechizos siembran rencor te pegará fuerte y más seguido y beberá, y luego te pondrá los cuernos Lo sabes, ¿verdad?
Ella se encogió contra la puerta, temblando.
La felicidad tuya se irá por otro camino. Tu verdadero amor, ese te llevaría en volandas. ¿Empezamos entonces? La vieja se frotó las manos.
Espere ¿Y mi felicidad, cómo es?
¿Cómo quieres que sea? Alto, fuerte, justo, fiel Pero ese ya no es para ti ¿Empezamos?
Espere ¿puedo pensármelo?
¿Para qué vienes entonces? ¡Si está claro!
No mejor me voy luego vuelvo La chica salió corriendo, cerrando de un portazo.
La abuela sonrió para sí. Juventud, torpeza, inocencia. Quién la hubiese espabilado en su tiempo En fin, otro golpe en la puerta
¿Vuelves porque has cambiado de idea?
No Lo siento ¿y el niño? ¿Qué hago? Mis padres no me dejarán
¿Que no te dejarán? Observó el abrigo caro, los zapatos nuevos con ojo avizor Si ellos te quieren, ¿no ves? Inés asiente Te miman, igual cuidarán a tu hijo. Se enfadarán un poco, ya está.
¿Cómo será él? ¿Mi niño? se llevó la mano al vientre sin atreverse a mirar.
¿Cómo va a ser? El mejor, precioso, espabilado Será tu alegría.
¿Y la universidad? ¿Cómo la acabo ahora?
Este año sí acabas luego pides un año de excedencia, ¿cómo se llama eso?
Permiso académico susurró la chica.
Eso todo se arreglará. Venga, corre ya.
¡Gracias! ¡De verdad que es usted una bruja pero de las buenas! gritó Inés saliendo y cerrando la puerta tras de sí.
Vete con Dios la vieja se santigua ante la puerta.
* * *
¡Bruja! se reía para sus adentros la tía Pilar. ¿Pero qué bruja voy a ser yo? Pone a calentar agua en la tetera, murmurando. El té, de hierbas buenas: menta, tomillo, manzanilla. Un poco amargo, pero sano. ¡Bruja! Pero mira que inventan cosas ¿Con qué otra pena viene una chica si no es con el corazón destrozado? ¿Y el bebé? Para cada madre, el suyo es el mejor del mundo Acabará la carrera, se casará ¡Todo le irá bien!
La tía Pilar bebió un sorbo, sonriéndose ¡Bruja! Si es que qué imaginación Se lo creen ellas solas Y las hierbas, cualquiera las puede recolectar y tomar, que cuidan la salud y el sueño, nada más
Hoy, al escribir esto en mi diario, me doy cuenta de que la vida trae incertidumbre, pero también esperanza y segundas oportunidades. Y que, a pesar de la juventud, los errores, el miedo, siempre hay salida y gente buena. Eso es lo que realmente importa.

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