Si piensas que alguna vez he soñado con formar una familia, estás muy equivocada. No necesito una esposa. Y, desde luego, no una como tú.

Hace algunos años, mi amigo Álvaro se casó. Fíjate que aguantó soltero mucho tiempo, porque Álvaro tenía ya treinta y tres años. Siempre había vivido a su bola y nunca fue de los que soñaban con casarse. Lo de ir los domingos a casa de los padres, hacer la compra gorda del supermercado o las comidas de familia… vamos, que lo veía como una pérdida de tiempo total. Cuando hacíamos bromas al respecto, Álvaro siempre salía con lo mismo:

Mira, tengo mi piso, tengo mi curro, ¿para qué quiero una familia? Ya me apaño yo solo. Y encima, tengo mejor amigo que nadie, mi perro Coco. Los dos vivimos tranquilísimos, sin dramas. ¿Las mujeres? Pues una semana sí, otra no, tampoco te creas.

Pero, ya sabes, tarde o temprano a todos nos llega la hora. Y a Álvaro también le pasó. Al final, cayó en las redes de una mujer. Y te digo que la chica era lista, eh. Muy reservada al principio, que eso hizo que a Álvaro le picara aún más la curiosidad. Se llamaba Inés y la conoció en una cafetería en Madrid. Tenía veintinueve años, había estado casada pero no tenía hijos.

Luego quedaron una segunda vez. Después Inés empezó a pasar alguna noche en casa de Álvaro y, de repente, un buen día sus cosas ya estaban en el armario del salón. Cuando se quiso dar cuenta, Inés vivía ya con él. Recuerdo una tarde, estaban en la cocina tomándose una infusión y va ella y suelta:

Álvaro, has mencionado varias veces lo de casarnos… Y, oye, creo que voy a decir que sí.

Álvaro, te lo juro, no recordaba haberlo dicho jamás, pero tampoco lo pudo negar. Hizo el amago, pero Inés enseguida desvió la conversación hacia los preparativos de boda.

Él sentía que aquello no iba como había planeado su vida, pero tampoco pudo resistirse. Total, tarde o temprano acabaría casándose. Además, Inés era una buena opción. Así que ahí estaba, quedando uno menos en el club de los solteros.

El primer año de matrimonio fue un paseo, con sus más y sus menos, claro. Por ejemplo, a Inés no le hacía gracia que Álvaro se fuese de copas y llegara tarde o con unas cuantas copas de más. Ella, por su parte, de vez en cuando llamaba a su exmarido para contarle sus penas maritales. Eso a Álvaro no le hacía ni pizca de gracia.

Ella se justificaba diciendo que había que tener buen rollo con la gente. Una noche, tras el cumpleaños del jefe en el curro, Álvaro volvió a casa otra vez con unas copas de más. Se tumbó en el cuarto de invitados y escuchó cómo su mujer se ponía a hablar con Coco, el perro.

Eres un bandido. Te pasas el día durmiendo y comiendo. Si al menos sirvieras para otra cosa. Igual que tu dueño, vamos. No, me equivoco: tú eres más listo. No hablas, pero entiendes todo. Tu dueño, ni eso. No sé cómo aguanto.

Álvaro oyó todo eso y le dieron ganas de saltar y decirle cuatro cosas. Pero lo que vino después le dejó de piedra.

Otra vez ha vuelto borracho. ¿Tú tampoco aguantas el olor? Cada vez viene peor. No lo soporto más. No sé cómo me casé con él. Al principio parecía majo, pero resulta que es un desastre. Mi exmarido era mejor, ganaba bien, no bebía. ¿Para qué lo dejé? Bueno, alguna vez me engañó, ¿pero a quién no le pasa? Además, me hacía unos regalos… Sabía cómo disculparse. Ahora todavía quiere que vuelva. ¿Qué hago, Coco? Dame una señal, anda.

De repente, Álvaro aparece en la puerta. Llama a Coco, mira a Inés y le suelta:

Si te piensas que soñar con una familia era mi ilusión, ni de broma. No necesito una esposa, y mucho menos una como tú. Fuiste tú la que te colaste en mi piso. Me da hasta asco mirarte ya. Tienes una hora para hacer las maletas. Seguro que tu ex está esperándote. O vete con quien te dé la gana. Y mañana, ya puedes pedir el divorcio.

En lugar de marcharse dignamente, Inés se puso a llorar y a suplicar, luego le dijo a Álvaro que era un insensible. Pero él no se dejó convencer y la echó de casa. Inés llamó a un taxi, salió llorando y desapareció por alguna calle de Madrid.

Rate article
Add a comment

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!:

5 + sixteen =

Si piensas que alguna vez he soñado con formar una familia, estás muy equivocada. No necesito una esposa. Y, desde luego, no una como tú.
La huérfana entregó un anillo especial al empeño para salvar a un perro callejero. El gesto del joyero dejó a todos desconcertados.