Para mi madre, cuidar de su nieta es algo “imposible”.

Querido diario:

A veces siento que solo yo tengo este problema, pero lo escribo aquí por si, al releer, encuentro algo de claridad. Todas mis amigas tienen madres que, con la mayor naturalidad, se encargan de sus nietos cuando hace falta. En cambio, para mi madre, cuidar de su nieta parece misión imposible. Siempre me repite lo mismo, como un mantra: “Es tu hija, yo ya crié a la mía”. Martina tiene ya cinco años y va a infantil. Cuando terminó mi baja por maternidad, hace un par de años, tuve que volver a trabajar soy maestra de Primaria, así que, por desgracia, no puedo tomarme días libres cuando me da la gana. En momentos así, lo lógico sería contar con la abuela.

Tiempo libre no le falta, especialmente en invierno que ni siquiera tiene casa en el pueblo donde ir los fines de semana. Pasa los días en casa, viendo la televisión y charlando por teléfono con sus amigas. No tiene ninguna otra obligación. La semana pasada llevé a Martina al oftalmólogo y nos dijeron que tiene problemas de vista. Llamé a mi madre para hablar del tratamiento diez días seguidos en la clínica, casi puerta con puerta con casa de mi madre y la escuela. Hacía falta que alguien la llevara y la recogiera.

Martina no da problemas, y mi madre lo sabe bien. No es traviesa ni gritona, no deja todo patas arriba, come lo que le pongan delante. Y, aun así, percibo en mi madre una especie de rechazo inexplicable. El otro día, tanto mi marido como yo teníamos que ir a trabajar y, otra vez, habría sido ideal contar con su ayuda.

Soñaría con que mi madre pudiera echarme una mano unos días, pero parece imposible. Por suerte, tengo familia cerca y algún apoyo en caso de necesidad. Mi abuela vive en el piso de al lado y, sinceramente, últimamente no se ocupa de mucho, así que sería lo más sensato pedirle ayuda para cuidar de Martina. Vivimos tan cerca que no supondría ningún coste ni paseo extra y, por lo menos, reduciría el estrés en casa.

Mi madre está jubilada ya y, desde entonces, la he ayudado económicamente. Le doy dinero con frecuencia y le pago todo el alquiler del piso dos veces al mes. Cuando salimos a hacer la compra, la llevamos y, eso sí, paga ella su parte, pues no quiere que nunca se diga. Cada navidad, en su cumpleaños o el Día de la Madre, intento regalarle algo bonito, a menudo caro. Pero siento que ella da todo eso por supuesto, como si fuese mi obligación solo por ser su hija: llevarle comida, hacerle la compra, estar pendiente del alquiler. Lo que yo no consigo comprender es por qué cuidar de mi hija no puede ser también asunto, aunque sea pequeño, para ella. Mi hija es mi responsabilidad, sí, pero echo de menos un poco de comprensión.

Me pregunto, ¿de verdad es así en todas las casas? ¿Las abuelas no tienen ninguna obligación de ayudar? Sé que no debería dolerme, pero me duele mucho. Me esfuerzo tanto por ella y siento que no lo valora.

Rate article
Add a comment

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!:

4 + 8 =