Mi esposa está embarazada de siete meses y, sinceramente, ya no la veo como mujer: desde que espera el bebé ha dejado de arreglarse, no se maquilla, apenas se peina y pasa el día en pijama o con ropa holgada; antes salíamos, se vestía bien y cuidaba su imagen, pero ahora todo es cansancio y excusas, mientras yo me siento ignorado y hasta empiezo a compararla con otra chica en casa que siempre va arreglada; nunca quise ser padre, se lo dije, pero cedí ante su insistencia y ahora me siento atrapado con una pareja que ha dejado de esforzarse, y aunque no quiero engañarla, siento que me estoy volviendo invisible en mi propio matrimonio—¿qué debería hacer alguien en mi situación?

Mi mujer está de siete meses y, para ser sincero, ya no la veo como la mujer que era antes. Desde que se quedó embarazada, parece que ha dejado de cuidarse por completo. Ya no se arregla, no se maquilla, a duras penas se peina. Pasa los días con el pijama puesto o con ropa amplia. Nada de depilarse, nada de perfume, y la verdad, da la impresión de que le da igual cómo está cuando vuelvo a casa tras el trabajo.

Antes era otra cosa. Salíamos juntos, íbamos de paseo por Madrid o a cenar por la Gran Vía; siempre iba bien vestida, se esforzaba en estar guapa. Ahora todo es agotamiento. Siempre es me duele esto, estoy fatal, no tengo fuerzas. Dice que no le apetece salir, que prefiere estar tumbada. Intento hacer planes, pero siempre tiene alguna excusa. Al principio aguantaba, pero con el tiempo esto me pone de los nervios. Siento que vivo con alguien que ya no tiene ganas de nada.

Desde el principio fui muy claro con ella: nunca me he visto como padre. Se lo he repetido mil veces. Le dije que no quería ser padre, que no me sentía preparado, que no era el momento para mí. Pero ella insistió. Decía que todo cambiaría, que querría al niño, que seríamos familia. Al final cedí. Y ahora siento que todo el peso recae sobre mis hombros, mientras que ella apenas responde.

Hay otra cosa que me inquieta. En casa tenemos viviendo a una chica, que es lo opuesto a mi mujer. Siempre bien arreglada, activa y con energía. Se viste bien, se ríe, habla, toma la iniciativa en todo. No voy a mentir: diría que no ha pasado nada, pero sí que me he fijado y me resulta imposible no comparar, aunque sé que está mal. Me preocupa, porque si algún día ocurre algo, pensarán que la culpa es mía, pero la realidad es que mi mujer ha dejado de ocuparse de sí misma.

He intentado hablarlo con ella. Le he dicho que debería cuidarse un poco más, que no puede dejarse tanto. Ella se enfada y me suelta que no entiendo nada, que su cuerpo está cambiando, que le duele todo. Yo le respondo que muchas mujeres embarazadas siguen arreglándose y que eso no es excusa. Pero siempre acabamos igual: ella llorando y yo frustrado.

También me molesta que ya no quiera hacer cosas propias de cualquier pareja. Dice que no le apetece, que le duele, que no quiere. Yo me siento rechazado, como si ya no contase para ella. Sé que puede sonar injusto, pero empiezo a pensar que no es justo para mí. Yo sigo siendo el mismo: trabajo, cumplo con mis responsabilidades, hago lo que corresponde, pero ella ha tirado la toalla.

No quiero serle infiel, ni convertirme en ese hombre. Pero tampoco quiero vivir así. Me siento atrapado en una situación que nunca escogí. Y muchas veces me digo que, si acaba ocurriendo algo, será por culpa de que ella me ha olvidado como hombre.

Por eso escribo esto, porque no sé si hay algún modo de ayudarla a volver a ser la que era, que ponga algo de su parte. No quiero quedar como el malo de la película, pero tampoco quiero seguir sintiéndome invisible en mi propia pareja.

¿Qué habría que hacer en un caso así?

Rate article
Add a comment

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!:

5 × two =

Mi esposa está embarazada de siete meses y, sinceramente, ya no la veo como mujer: desde que espera el bebé ha dejado de arreglarse, no se maquilla, apenas se peina y pasa el día en pijama o con ropa holgada; antes salíamos, se vestía bien y cuidaba su imagen, pero ahora todo es cansancio y excusas, mientras yo me siento ignorado y hasta empiezo a compararla con otra chica en casa que siempre va arreglada; nunca quise ser padre, se lo dije, pero cedí ante su insistencia y ahora me siento atrapado con una pareja que ha dejado de esforzarse, y aunque no quiero engañarla, siento que me estoy volviendo invisible en mi propio matrimonio—¿qué debería hacer alguien en mi situación?
Mi marido se va de fiesta con otra mientras yo cocino y limpio su baño: La llamada anónima que lo delató, la dirección, y la lección definitiva tras diez años de matrimonio