Mi querido sigue casado legalmente con su mujer y tiene una hija

Mi marido sigue casado con su mujer y tienen una hija.

Llevo más de siete años con mi marido, Alejandro Martín, y tenemos un hijo, Lucas, que ya tiene seis años. Siento mucho amor por Alejandro. Pasamos mucho tiempo en familia y él siempre se implica mucho con Lucas: le encanta llevárselo al taller de coches o de excursión por los alrededores de Madrid. Es un padre presente, paciente y cariñoso. Conmigo es detallista: a veces llega a casa con un ramo de flores sin venir a cuento o planea una cena especial en el centro, en alguna tasca del barrio de La Latina. Llevamos una vida sencilla pero feliz, con nuestras pequeñas costumbres y bromas. Yo lo siento, somos una familia.

Hace poco, pedimos un pequeño préstamo a mis padres y por fin compramos nuestro primer piso en Vallecas. Me gusta tener la casa acogedora, limpia, que huela a bizcocho recién hecho. Trabajo en negro en un salón de belleza, además de hacer algunos servicios por mi cuenta, y no nos falta para vivir dignamente. Alejandro también gana bien. Aunque no nos damos grandes lujos, si nos proponemos algo, como irnos de vacaciones o comprar algo importante, sabemos organizarnos y ahorrar para conseguirlo. Estuvimos pensando en comprar una casita en la sierra, pero decidimos esperar un poco más.

Estoy agradecido por la vida que llevo; nuestra relación va viento en popa. Nos conocimos tarde, pero yo siempre digo que le esperé toda mi vida. Él sigue muy vinculado a su hija, Carmen, y la ayuda siempre económicamente. Además, mantiene contacto cordial con los padres de su esposa, ya que Carmen vive con ellos. Qué fue de esa mujer, Nuria, o dónde está, nunca me importó mucho.

Yo no formé parte de ese pasado ni le obligué a dejar nada; cuando nos conocimos, él estaba solo y era libre. Sin embargo, lo que cada vez me pesa más es que no se ha divorciado de Nuria. En el trabajo, cuando me preguntan por qué no nos casamos nosotros, contesto que ya veremos más adelante, que no hay prisa, que esto es solo un papel.

El otro día, mi madre me dijo que le diera un ultimátum a Alejandro: si de verdad queremos estar juntos, tiene que dar el paso y pedir mi mano. Le parece extraño que todavía esté casado con otra mujer, que ella tenga todos los derechos y yo solo las obligaciones. Aunque nos hemos mudado hace poco al nuevo piso, legalmente aún está a su nombre. ¿Esta situación cómo se llama? ¿Esto es una especie de triángulo matrimonial?

Hoy termino el día pensando en todo esto y me doy cuenta de que a veces el corazón y la razón no siempre caminan juntos. He aprendido que el amor, por mucho que lo disfraces de rutina y cariño, necesita también certezas, y que el futuro solo se puede construir sobre bases firmes y sinceras.

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Mi querido sigue casado legalmente con su mujer y tiene una hija
Una historia complicada