El regalo inesperado: Una emotiva víspera de Año Nuevo en casa de los Sánchez, cuando el pequeño And…

REGALO

A ver, hijo, cuéntame, ¿cómo te ha ido hoy, cómo ha sido el día?
Al llegar del trabajo, el papá, Víctor, cogió y sentó a su pequeño de cinco años, Andrés, a su lado en el sofá, revolviéndole con cariño el pelo castaño. Mientras mamá, Pilar, preparaba la cena en la cocina, padre e hijo se daban un ratito para charlar. La casa estaba cálida, acogedora; en el salón, entre la tele murmurando y la estantería, brillaba misteriosamente una pequeña pero vistosa Navidad decorada con luces de colores. Faltaba justo un día para Nochevieja.

¡Yo estoy bien! anunció el heredero. Pero mi amigo Nico está mal.
¿Y eso, qué le pasa a Nico? preguntó Víctor, levantando una ceja ¿Ese Nico, el del portal de al lado?
Sí, ese asintió Andrés.
Hoy en la fiesta de Navidad del cole no le dieron regalo soltó Pilar, asomando entre una nube que olía a pollo asado Pobre chiquillo Bueno, venga chicos, a lavarse las manos y a la mesa, que la cena está lista.
¿Cómo que no le dieron? se sorprendió Víctor, levantándose ¿A todos les dieron y justo a Nico no? Aquí pasa algo raro.
Sí, a todos les dieron, menos a Nico confirmó Andrés, saltando del sofá tras su padre Papá Noel y los Reyes repartieron regalos, pero a Nico nada. Y él esperando
¿Qué clase de Papá Noel y Reyes son esos para dejar sin regalo a un niño? protestó Víctor, ya enfadado, acercándose a la mesa.
Ellos no tienen culpa intervino Pilar, encogiéndose de hombros Seguramente la madre de Nico se olvidó de pagar lo del regalo, o quizá no tenía dinero. Eso pasa. Andrés, ¿te has lavado bien las manos?
Sí, sí, fui con papá contestó el pequeño, mientras Víctor despiezaba con maña el pollo dorado y lo repartía por los platos.
Bueno, aceptando que no se pagó nada por él ¿Y la directora de la escuela infantil cómo se llama? ¿Ana Rodríguez? ¿Ella permitió esa humillación delante de todos los niños, dejando a Nico sin regalo?
Ana Rodríguez era justo la que hacía de Rey Mago aclaró Andrés Y Papá Noel era el conserje.
Pues más grave aún seguía Víctor sin calmarse ¿No podían haber sacado otro regalo y luego hablarlo con los padres? ¿Dónde está el corazón?
Pues parece que no pudieron suspiró Pilar Yo en su lugar habría buscado la forma de darle algo al niño.
¿Y los padres de Nico? ¿Cómo han permitido que su hijo se quede sin regalo? No lo entiendo… Oye, hijo Víctor se dirigió al pequeño, que roía una alita de pollo con ganas Espero que le compartieras parte de tu regalo
El niño lo miró con reproche.
Sí, papá, quise. Y también Sergio, Natalia, Alex Pero Nico no quiso nada de nadie.
Vaya, ¡qué orgulloso! se asombró Víctor No me digas que ni siquiera lloró.
No sé Yo no lo vi admitió el niño.
Qué chaval, un tipo duro comentó Víctor No se merecía ese trato.
La verdad es que da pena agregó Pilar con ternura Imagino cómo se sintió.
Pues propondría arreglar esto de repente exclamó Víctor, con esa cara de quien ya ha pensado algo. Se le pusieron los pómulos colorados y los ojos brillaban distinto.
¿Y cómo? preguntó Pilar, dándose con la servilleta en los labios. Andrés también miraba curioso.
Pues así respondió misterioso Víctor ¿Alguien sabe en qué piso vive Nico? Andrés, ¿tú sabes?
No Nunca he ido a su casa. Solo jugamos juntos en el parque y en el cole.
Bueno, puedo averiguarlo pensó Pilar en voz alta Mi amiga Carmen, que se entera de todo en este bloque, seguro que lo sabe. La llamo y pregunto. Pero ¿para qué?
Llámala, venga, ¡ahora! pidió Víctor con urgencia.
Vale, pero luego retiráis la mesa y laváis los platos solitos sonrió Pilar.

Viven en el 3ºB, se apellidan Sánchez. La madre se llama Valentina. El padre no está, bueno, estuvo pero se fue, o quizá ella lo echó, no está claro… comunicó Pilar tras hablar por teléfono Ahora viven solos, madre e hijo.
Vaya información… sonrió Víctor.
Qué te creías, ¡Carmen es la Wikipedia del barrio! se rió Pilar Además está en la junta de vecinos y sabe de todo el mundo.
Pues está claro concedió Víctor Andrés, ¿te comiste todo tu regalo?
No todo suspiró el niño Mamá dice que mucho dulce es malo.
Muy bien dicho aprobó el padre ¿Aún tienes la bolsa intacta del regalo?
Sí, la abrí con mucho cuidado contestó Andrés.
Estupendo. ¿Podrías meter lo que te queda en otra bolsa y dejarme la original?
¿Para qué? se receló Andrés, aunque fue a su cuarto y volvió con una bolsa de regalo muy colorida, ya más ligera. Sacó los dulces sobre la mesa, rodaron caramelos y galletas en papeles brillantes.
Mamá, que observaba en silencio la escena, intervino al fin:
¿Entonces, mis chicos, queréis alegrar a Nico con un regalo? ¿Cuándo? ¿Quién se lo lleva?
Lo mejor, hoy mismo respondió Víctor ¿Qué opinas, Andrés?
¡Claro, hoy! se emocionó el pequeño ¿Puedo meterle algunos de mis caramelos?
Si no te da pena, por supuesto sonrió Víctor.
¿Vamos los dos juntos? preguntó Andrés, llenando la bolsa con dulces.
Ya hoy le ofreciste y no aceptó Es muy orgulloso. Habrá que hacerlo de otra forma dudó el padre.
Entró en su habitación y, al cabo de poco salió disfrazado de Papá Noel: botas blancas, abrigo rojo ribeteado de peluche, gorro, barba larga blanca, bastón en mano y saco rojo bordado en estrellas, aunque vacío.
Andrés lo miraba boquiabierto y luego preguntó:
Papá, ¿eras tú el Papá Noel del año pasado? ¿Y el anterior?
Fui yo confesó Víctor Perdona que no te lo haya dicho antes. En mi trabajo me pidieron una vez servir de Papá Noel y me gustó. Ya llevo tres años haciéndolo. Además así felicito a ti y a mamá. ¿Te gustó el Papá Noel del año pasado?
¡Mucho! alabó Andrés Qué suerte tener un Papá Noel en casa.
Se abrazó a sus piernas.
Pilar añadió más caramelos, hizo un lazo vistoso en la bolsa hinchada, Víctor la metió en el saco de los regalos, se arregló la barba y dijo:
¿Os parece bien que vaya a ver a Nico disfrazado?
¡Claro! respondieron madre e hijo casi al unísono.
El peque pidió:
¿Puedo ir contigo, papá?
¿De Sra. Claus? bromeó Víctor.
¡De conejito! gritó Andrés, y salió corriendo a su cuarto. Los padres se rieron. Andrés volvió vestido de conejo, el mismo que llevó al festival del cole: mono blanco con orejas tiesas, cola de pompón, careta de cartón con bigotes pintados y agujeros para los ojos.
Bueno, venga, pero ponte la cazadora, conejo, que fuera hace frío accedió el padre.
Y padre e hijo se lanzaron a la aventura, Pilar aguantando la risa al verles salir: el alto Papá Noel con bastón tintineante y el pequeño conejo arrastrando casi el saco lleno, que papá le había encargado llevar.
Diez minutos después, sólo Víctor regresó a casa, con una expresión rara.
¿Y Andrés? se alarmó Pilar.
Tranquila, todo bien Está en casa de Nico, jugando. Lo recogeré en media hora dijo Víctor, muy acalorado bajo la barba postiza.
Se sentó tal cual, aún vestido de Papá Noel. Murmuró:
¡Menuda historia!
Y contó lo sucedido. Resulta que ellos fueron ¡los sextos en llevarle regalos de Año Nuevo a Nico! Y por lo visto no serían los últimos. Antes de ellos salía del piso la mismísima directora, Ana Rodríguez, ya sin disfraz.
¡Cómo se disculpaba ante Nico y su madre, lo mal que se sentía por el error del regalo! relató Víctor, quitándose el abrigo y la barba ¿Y sabes qué? Alguien había grabado vídeo de la fiesta y lo subió al portal de nuestro pueblo. Miles de visitas y comentarios en pocas horas.
¿Sí? se sorprendió Pilar Habrá que verlo.
Pero lo más importante dijo Víctor es que resultó que la madre de Nico pudo pagar lo del regalo, aunque con retraso…
Bueno, culpa suya en parte reconoció Pilar Pero si vive sola, el dinero escasea El cole podía haberse inventado algo.
Pues los del cole, sin indagar demasiado, borraron a Nico de la lista y el niño inocente pagó el pato seguía disgustado Víctor.
Ojalá yo mandara sobre esa directora ¡gente con ese corazón, fuera! suspiró Pilar.
Igual la despiden aventuró Víctor O aprende y rectifica… aunque quien trabaja con niños nunca debería hacer algo así.
Pensativo, Víctor miró a Pilar:
Por cierto, ¡ha venido hasta el padre de Nico! Con regalos y cara de arrepentido, casi llorando.
¿De verdad? se alegró Pilar.
En ese instante sonó el timbre. Pilar abrió: era Andrés.
¿Por qué viniste solo? se sorprendió Víctor ¡Iba a buscarte!
¿Qué, soy un bebé o qué? protestó Andrés Ya me aburría allí.
¿Por qué? preguntó el padre.
Pues porque la madre y el padre de Nico, primero se peleaban, luego lloraban. Nosotros entramos a la cocina y ya estaban abrazados. Cuando entró Nico, pues todos abrazados y llorando otra vez ¡Qué gente! Ni se dieron cuenta de que me fui.
Víctor y Pilar se miraron y se echaron a reír aliviados.
Bueno, familia, vamos a por el té propuso Pilar Luego, quien aguante despierto, recibiremos el Año Nuevo. Ya falta poco. ¡Ojalá sea feliz para todos!
¡Que lo sea! concedió generoso Andrés.

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La familia de mi marido llegó de sorpresa a mi chalet para pasar unos días… y yo les recibí con palas y rastrillos