El animal fue visto nadando hacia la ría de Vigo, en Galicia, con una lata de pintura atascada en la cabeza, y sus posibilidades de llegar a la orilla disminuían cada vez más.
Pero entonces apareció un héroe y salvó la situación. El dramático rescate quedó grabado en vídeo. Fernández tranquilizó al ciervo y lo subió a su furgoneta. Lo llevó al veterinario, donde le administraron antibióticos y medicamentos para el dolor, y después lo liberaron de nuevo en el campo.
Pablo eligió la opción más arriesgada y comenzó a nadar hacia la orilla con el ciervo. El trayecto fue agotador, pero Pablo se esforzó hasta lograr llegar a tierra firme. El ciervo estaba tan cansado que no podía levantarse, así que Pablo tuvo que cargar con él toda la vuelta a casa. Al llegar, su madre, Carmen, se alegró mucho de verle sano y salvo¡y acompañando al ciervo rescatado!
La rápida reacción de Pablo consiguió salvar la vida del ciervo, y pronto estaba de vuelta en la orilla. El animal parecía exhausto, pero no estaba herido, así que Pablo lo llevó a un prado cercano para que pudiera descansar tranquilamente.
Comenzó a cantar la canción El sonido del silencio de Simon y Garfunkel para intentar calmar al ciervo. Sorprendentemente, funcionó: el ciervo dejó de nadar de manera errática y permitió que Pablo lo guiara hacia la tierra.
Ya en zona seca, el buen samaritano le puso una correa y lo llevó de vuelta al bosquefirme y seguro.
Nos alegra saber que el ciervo fue puesto a salvo y esperamos que no cause más problemas en el futuro.







