No tengo ninguna duda de que cualquier padre estaría dispuesto a dar la vida por su hijo. Un padre o…

Mira, te cuento esto porque todavía me emociona muchísimo. Ya sabes, cualquier padre haría lo que fuera por proteger a su hijo, ¿verdad? No hay duda de eso: un padre o una madre siempre será capaz de lanzarse sin pensar para salvar a su pequeño si pasa algo grave. Pero lo que me dejó sin palabras fue que una persona completamente ajena estuvo dispuesta a arriesgarse por el hijo de otra persona En serio, te juro que nunca podré olvidar cómo me sentí cuando me contaron lo que pasó.

Desde que nació Roberto, tuvimos a una señora mayor trabajando en casa. La contratamos a través de una agencia porque tenía muchísima experiencia y había cuidado ya a un montón de niños. Necesitábamos a alguien de confianza, alguien que supiera de verdad cómo manejarse con un bebé, porque yo sinceramente no estaba muy segura de mis propias habilidades de madre primeriza. Al principio ella me echaba una mano, pero luego ya empezamos a dejar a Roberto a su cuidado mientras nosotros trabajábamos todo el día, y sólo al final de la jornada teníamos un rato para nuestro hijo y para estar juntos los tres.

Cuando Roberto tenía dos años, fue una mañana de primavera, la señora se lo llevó al parque para dar un paseo. Era temprano, había bastante gente camino a la oficina, y muchos fueron testigos de lo que sucedió. Había allí un hombre con un perro grande, sin correa ni bozal. El dueño se negó a ponerle nada, diciendo que su perro era tranquilo y no hacía daño a nadie. Pero en cuanto nuestro pequeñín intentó saludarle, el perro entendió el gesto como una amenaza y se lanzó hacia él.

Si yo hubiese estado allí, no sé cómo habría reaccionado, la verdad. Pero nuestra cuidadora, con sesenta años, fue rapidísima: consiguió apartar al niño antes de que ocurriera una desgracia, pero el perro la atrapó a ella. Los que estaban cerca cuentan que el animal le desgarró la ropa y el dueño, completamente paralizado, sólo miraba sin hacer nada. Gracias a Dios, varios vecinos valientes consiguieron controlar al perro y llamaron a la policía, mientras la señora seguía en el suelo, cubriendo y protegiendo a Roberto como si fuera su propio nieto.

Por fortuna, al final no fue tan grave. Roberto sólo se hizo unos arañazos en las manos, y la cuidadora salió con algunos moratones; milagrosamente, el perro no llegó a morderle ni a uno ni a otro.

Después de lo ocurrido, para nosotros ella es mucho más que una trabajadora. Es familia; mi hijo la llama abuela con todo el cariño del mundo, aunque no tengan ningún vínculo. Te lo juro, tuvo más valor que cualquiera en ese parque. Esta historia, además, reafirma lo que siempre digo: los dueños de perros tienen la obligación de cuidar bien a sus mascotas, por muy buenos que les parezcan. Nunca hay que confiarse, ni siquiera si tienes el perro más dulce de toda España.

Rate article
Add a comment

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!:

9 + 2 =

No tengo ninguna duda de que cualquier padre estaría dispuesto a dar la vida por su hijo. Un padre o…
La hospitalidad de la suegra