Cada padre desea lo mejor para su hijo. Sin embargo, cuando los hijos llegan a la adolescencia, comienzan a regresar más tarde a casa y a hacer lo que les viene en gana. Es en ese momento cuando los padres realmente empiezan a preocuparse.
Lo más importante para cualquier padre es que sus hijos crezcan felices y sanos, pero siempre les ronda la angustia de no saber exactamente qué hacen cuando no están bajo su supervisión. La vida de un adolescente no puede basarse únicamente en la diversión; tampoco deben olvidar sus responsabilidades, como los estudios.
El padre de Inés cruzaba la sala de un lado a otro, mirando intermitentemente por la ventana, nervioso y en silencio, esperando ver a su hija aparecer al fondo de la calle. El humor no le acompañaba: el Real Madrid había perdido el derbi, y lo único que deseaba era salir a tomar un helado con ella para distraerse. Hacía rato que su hija, quien solía pasar horas encerrada en su cuarto en la planta de arriba, había desaparecido de la casa y ahora no lograba dar con ella.
Subió las escaleras con paso inquieto y al llegar a la habitación de Inés, descubrió la puerta entreabierta. En la cama reposaba cuidadosamente una hoja de papel. El corazón le dio un vuelco mientras la desplegaba tembloroso y leía:
Queridos mamá y papá, siento tener que decíroslo de esta forma, pero me he escapado con mi nuevo novio. He encontrado en él el verdadero amor: ¡es maravilloso! Me fascinan sus piercings, sus cicatrices, sus espectaculares tatuajes y no sabéis lo mucho que me gusta el rugido de su moto nueva.
Pero eso no es todo: estamos esperando un bebé, ya estoy de tres meses. Pronto viviremos juntos en su caravana en las afueras y él no para de decirme que le encantaría que tuviera un montón de hijos para él. ¡No puedo estar más feliz! ¡Ah! Y la semana próxima nos casamos.
No os preocupéis por el dinero; unos amigos suyos están rodando una película y dicen que me quieren como actriz principal. Así que no os preocupéis por mí, tengo 16 años y sé cuidar de mí misma. La próxima vez que vaya a veros, conoceréis a vuestro nieto.
Con cariño, Inés.
P.D.: Papá, todo lo que acabo de escribir es mentira: simplemente he ido a casa de Carmen a ver la televisión. Solo quería decirte que existen cosas mucho peores que perder un partido de fútbol.
¡Ahora vuelvo!







