Papá nunca tragó a Adán. Papá siempre estaba celoso de mis novios, pero Adán era tan majo, y yo lo quería con todo el corazón, así que decidí casarme con él. Desde que empecé esa nueva etapa en mi vida con mudanza y mucha más independencia el hueco de papá se quedó reservado para las fiestas y esas visitas puntuales. Pero él no dejaba de intentar crear líos entre Adán y yo. Inventaba historias absurdas de que había visto a mi marido con otra chica, o que había pillado una pestaña de casino online en su portátil.
A escondidas, le soltaba sus cuentos a Adán sobre mí también, pero él ya sabía perfectamente cómo era mi padre. Ninguno de los dos nos tragábamos la película de los celos paternales y terminamos riéndonos de sus intentos de crear drama en nuestra relación.
El punto surrealista llegó cuando papá se enteró de que Adán y yo íbamos a tener un bebé. Mi madre estaba emocionadísima, y él, por supuesto, indignado porque, ¡cómo es posible!, no le habíamos consultado antes. Para intentar dejar a Adán mal, se le ocurrió organizar una comida familiar. Cada uno tenía que preparar un plato, y la especialidad de Adán siempre han sido los mariscos. Durante el embarazo me dio por comer mejillones y gambas como si fueran pipas, así que me pasé la noche disfrutando, hasta que, antes de irnos, me encontré fatal. Conocía bien el peligro de la toxicidad, pero era otro tipo de dolor.
Papá montó un escándalo de los de película, vino una ambulancia y me llevaron al hospital. El médico diagnosticó intoxicación alimentaria. Allí estaba yo, tumbada con suero, aterrorizada por perder al bebé por una mala cena, mientras papá no paraba de hablar mal de Adán:
¡Menudo sinvergüenza! Su mujer embarazada y ni siquiera comprueba si la comida está fresca ¿Qué clase de padre será? ¡Nos va a matar a todos!
Fue ahí cuando empecé a sospechar. Adán es muy minucioso, jamás permitiría algo en mal estado en la mesa; siempre elige lo más fresco. Además, esa vez quienes hicieron la compra fueron mamá y papá. ¿Y si papá dejó los mariscos mal guardados aposta, o le echó algo para acusar a Adán de todos los males? Todavía sueña con que le deje. Si me ha intoxicado sabiendo que estoy embarazada y que me preocupo por la salud del bebé, ¿hasta dónde sería capaz de llegar por tenerme lejos de su yerno favorito?






