— Me caso. Con tu exmarido. No te molesta, ¿verdad? David ya me ha dado un anillo de compromiso”, y la compañera le mostró el mismo anillo que David le había regalado en su día a Victoria.

¿Y por qué te has decidido a divorciarte?, preguntó su suegra, como si tuviera algún derecho a hacerlo. Victoria no tenía ninguna intención de vivir con los padres de su marido. Fue él quien la convenció. Decía que su madre no quería dejar marchar a su hijo. ¡Un hombre de treinta y cuatro años! Pero a Victoria le dio lástima.

Tenemos diferentes formas de ver la vida. Pasa en las mejores familias, ni somos los primeros ni seremos los últimos aunque lo que deseaba de verdad era decir las cosas claras, sin rodeos.

¿Cuál fue el motivo real? Pues su suegra llamaba todos los días a David por videollamada para comprobar si Victoria era capaz de soportar la situación. Eso ocurría los días que la señora no podía pasarse por casa. En la boda, cuando felicitó a los recién casados, soltó perlas como:

Me alegra muchísimo que mi querido hijo, por fin, se haya casado. Por supuesto, podría haber encontrado algo mejor. Pero es lo que hay. No te ofendas, nuera.

Quizá Victoria tendría que haberse ido entonces. La suegra llevaba tiempo soñando con que Victoria abandonase a David y puso todo de su parte para que ocurriera. David, por su parte, ni siquiera intentaba proteger a su esposa. Y el día que pasaron en coche frente a la casa de la suegra y la señora no dejó entrar a su nuera, David se mantuvo igual de callado que una estatua. La suegra sentenció que necesitaba hablar a solas con su hijo. Victoria tuvo que esperar fuera una hora larga.

Y otra vez la pregunta: ¿por qué no se largó antes? Ni ella lo sabe. Pero al fin se decidió.

No me vengas con lo de visión diferente. Eso solo pasa en las películas. A ver, dime de una vez qué es lo que no te gusta de mi hijo. Reconozco que no eres la mujer que habría elegido para David y, tal como han ido las cosas, no puedo dejarte ir sin más. Dímelo, ¿qué no te convence de él?

Victoria puso una sonrisa pícara. A ella el permiso de la suegra le daba igual. Se marchaba porque le daba la gana. Solo aceptó esa casa por su marido. Y el motivo del divorcio era claro: su suegra.

Me voy dijo Victoria sin perder la calma.

No te lo permito le respondió la suegra muy digna.

Mira, me da absolutamente igual. Tú para mí no eres nada replicó Victoria.

¡Devuélveme la mitad de lo que costó el anillo! gritó la suegra.

¿Perdona?

Quiero la mitad de lo que valió el anillo. El que te compró mi hijo.

Victoria soltó una carcajada.

¿Hablas del anillo porque es lo único serio que tu hijo ha conseguido comprar en su vida? Quédatelo. No me hace ninguna falta.

Así, cada una por su lado. Victoria no terminaba de asimilar cómo acabó aceptando casarse con alguien como David, cuando la suegra ya había mostrado las uñas desde el principio. ¿Cómo pudo decir que sí? Solo Dios lo sabe.

¡Yo también me caso! le anunció un día su compañera de trabajo, Inés.

¿Ah, sí? ¿Y con quién? preguntó Victoria, sin muchas ganas.

No te ofendas murmuró la otra.

No puede ser Victoria lo vio venir, aunque lo supo al instante.

Con David, tu ex.

¿Me tomas el pelo? Pero si sabes perfectamente cómo acabó todo entre él y yo.

Sí, lo sé. Pero cada uno es un mundo. David es tan atento, y su madre nos ayuda a todos. A veces demasiado, pero no pasa nada.

A mí sí que me pasa: me alegro de haberme librado.

Por cierto, mira el anillo que me ha regalado David, míralo.

Victoria no necesitaba mirar; ya sabía lo que iba a ver. Era el mismo anillo que David le compró a ella. Fíjate tú: ni para un anillo nuevo han gastado dinero. Qué sorpresa.

Y encima lleva grabado Siempre juntos. Ojalá pudiera borrar la dichosa inscripción.

Rate article
Add a comment

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!:

four × four =

— Me caso. Con tu exmarido. No te molesta, ¿verdad? David ya me ha dado un anillo de compromiso”, y la compañera le mostró el mismo anillo que David le había regalado en su día a Victoria.
Una niña descalza, abrazando a su hermanito y sosteniendo un tetrabrik de leche, pidió ayuda a un extraño