La infidelidad hoy en día ya no empieza en la cama.
Empieza mucho antes.
Todo comienza cuando alguien recibe una atención que no le corresponde.
Así es como se inicia:
Solo es un follow, no exageres.
Ha sido solo un me gusta.
No te enfades, es solo una amiga.
Luego llegan las notificaciones silenciadas, los chats ocultos, el móvil boca abajo o escondido bajo la almohada.
Primero es una conversación tonta.
Después, una broma compartida.
Al final, ya no te cuenta nada, porque no lo entenderías.
Ahí exactamente empieza la traición.
Cuando escribes ¿Cómo has dormido? a alguien que no es tu pareja.
Cuando mandas un Me he acordado de ti en secreto.
Cuando el corazón se te acelera por un mensaje que nunca debió existir.
La infidelidad comienza mucho antes del contacto físico.
Empieza cuando desaparece el respeto hacia tu pareja.
Cuando la lealtad se vuelve opcional.
Cuando prefieres ocultar, borrar, quitarle importancia y normalizar algo que no debería serlo.
No hacen falta besos.
No hace falta que haya roce físico.
A veces, la traición más dolorosa se cuece en silencio
a base de emojis, sonrisas ocultas, una conexión emocional que jamás debió empezar.
Porque jugar con fuego nunca es inocente.
Desde el primer mensaje, desde el primer me gusta eliges.
Has elegido traicionar.
Y cada gesto, cada secreto, cada sonrisa regalada a otra persona, es una puñalada
una puñalada que deja cicatrices en el corazón de tu pareja cicatrices imposibles de borrar.
No existe excusa.
No hay un lo siento capaz de devolver todo lo que ya has empezado a romper.
El camino que has tomado solo lleva a un sitio:
a la traición total y la destrucción de la confianza.
Y cuando llega el momento de sacar la verdad a la luz,
ni el no quería,
ni el solo era un juego
ni el no tenía importancia
podrán arreglar aquello que ya se ha roto.







