**Diario personal**
En las afueras de un pequeño pueblo, tras las viejas verjas de hierro forjado del cementerio, la gente empezó a fijarse en un niño. Todos los días, puntual como un reloj a las tres de la tarde, aparecíadelgado, con una chaqueta raída que no era adecuada para el clima. Caminaba con seguridad, como si conociera cada rincón del lugar, esquivaba las otras lápidas y se detenía frente a una en particular, donde había una foto de una mujer joven.
El niño tendría unos siete años. Se arrodillaba, acariciaba el mármol frío y comenzaba a hablar. A veces susurraba, otras veces rompía a llorar.
Mamá mamá, ya estoy aquí. ¿Me escuchas? Tengo frío. Tengo miedo. Nadie me quiere
Y luego:
¿Por qué te fuiste? No aguanto estar solo ¿Por qué no esperaste por mí?
La anciana que vendía flores a la entrada lloraba al oírlo. El conserje intentó hablar con él, pero el niño salió corriendo sin decir nada.
Todos daban por hecho que era su madre y que el pequeño era huérfano, criado por un padre que, al parecer, no lo cuidaba bien.
Una tarde, con lluvia fina cayendo y el niño empapado, el conserje no aguantó más. Llamó a la policía y a los servicios sociales.
Está solo todos los días No puedo verlo llorar aquí otra vez ¿Quién se hace cargo de él? ¿Dónde está su padre?
La policía llegó rápido. El niño estaba junto a la tumba, su mejilla pegada a la piedra. No opuso resistencia. Miraba fijamente al vacío. Cuando lo iban a llevar, gritó de repente:
¡No! ¡No me llevéis! ¡Tengo que contarle que hoy encontré un juguete! ¡Que la echo de menos! ¡Ella me espera! ¡Se lo prometí!
¿Quién es ella?preguntó con suavidad una trabajadora social.
Mi mamá mi mamá
Pero después descubrieron la triste verdad: la mujer enterrada allí no era su madre.
El niño no tenía madre. Al menos no en esa tumba. En realidad, vivía en un orfanato desde los tres años. Su verdadera madre lo abandonó al nacer, y su padre era desconocido.
La mujer que visitaba cada día era una voluntaria que iba al orfanato, le hablaba durante horas, le llevaba libros y lo abrazaba.
Ella había iniciado los trámites para adoptarlo. El niño lo sabíapor primera vez creyó que alguien podría quererlo. Que tendría un hogar.
Pero dos días antes de firmar los papeles, la mujer murió en un accidente de coche. Le dijeron al niño que ella no volvería.
Él supo dónde la habían enterrado y empezó a escaparse del orfanato cada díasolo para contarle cuánto la extrañaba.
Necesitaba una madre






