Tengo que vivir así por culpa de mi esposa.

Hace poco conocí a una chica que, a simple vista, era simplemente preciosa. Salíamos a pasear por Madrid con frecuencia, a veces conducíamos hasta los pueblos cercanos, íbamos a cafeterías y al cine. Pero eso no era suficiente para mí. Quería ver a mi novia todo el tiempo, no solo cuando quedábamos. Así que, sin pensarlo demasiado, le propuse matrimonio. ¿Para qué esperar? Nos queremos y nos sentimos bien juntos. Empezamos a convivir para conocernos mejor. Finalmente, nos casamos.

Sin embargo, a mi madre jamás le cayó bien Lucía. Se lo dijo a la cara desde el principio. Lucía se negó rotundamente a vivir con mi madre. Aunque mi deseo era que todos pudiéramos compartir techo, tenía un piso de dos habitaciones: una sería para Lucía y para mí, y la otra para mi madre. Pero Lucía ni quería oír hablar del tema. Insistió en que viviera con ella en la residencia donde estaba instalada. Tras casarnos, nos mudamos a la residencia femenina como ella quería.

Nunca imaginé que acabaría viviendo en una residencia y en esas condiciones. Para empezar, detestaba los baños y aseos comunes. Al principio tenía vergüenza, ni siquiera podía ducharme tranquilo. ¡Y las cucarachas! Van por todas partes. ¿Cómo se puede vivir así? Lucía ni se preocupa por eso. Dice que no han mordido a nadie y que exagero mucho, que es una tontería. No hay manera de acabar con ellas, está todo sucio. En la habitación contigua vive un hombre con una mujer: no paran de discutir a gritos todo el tiempo.

Al otro lado hay una familia con una niña pequeña que llora y chilla a todas horas. No deja dormir ni a sus padres ni a nosotros. Además, hace poco tuve un problema con un vecino. Se emborrachó de madrugada y empezó una pelea; intenté calmarlo y desde entonces parece odiarme. Busca la forma de meterme en líos, está todo el día provocando. Yo ya estoy harto, no quiero seguir viviendo aquí. Le propuse a Lucía alquilar un piso.

Pero ella se niega, dice que está acostumbrada y que aquí es feliz. Si por lo menos tuviéramos nuestro propio piso, pero el alquiler en Madrid está por las nubes. Tendría que gastarme todo mi sueldo en la mensualidad. Mi madre ha vuelto a sugerirnos vivir con ella, prometiendo que no interferirá en nuestra vida de pareja. Pero Lucía no quiere ni escuchar ese planteamiento.

Últimamente habla de tener hijos. Cree que un hijo fortalecerá nuestra familia. Por supuesto que me gustaría ser padre, lo sueño. Pero cada vez que pienso en cómo sería criar a un hijo en estas condiciones, se me quitan las ganas. Las peleas contínuas entre los vecinos, los chillidos… A veces pienso en el divorcio. Y no porque no ame a mi esposa, sino porque así no se puede vivir.

Quiero que mi futuro hijo crezca en un entorno digno. No sé cuánto más podré aguantar. Ya tengo los nervios destrozados. Lucía se niega a hacer ningún tipo de concesión.

Rate article
Add a comment

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!:

fifteen − 5 =

Tengo que vivir así por culpa de mi esposa.
Le negaron una habitación en el lujoso resort…