Cuando mis padres estaban a punto de llegar, empecé a limpiar la casa.

Te cuento algo que me tiene dando vueltas la cabeza estos días. Llevo dos años saliendo con mi chico, Álvaro, y hace poco me pidió matrimonio. Por supuesto le dije que sí, estaba súper ilusionada. Pero hay algo que me desconcierta: no tiene ninguna prisa por irnos a vivir juntos.

Él vive en el piso de sus padres en Madrid, un piso grande de tres habitaciones, y yo estoy en una residencia de estudiantes. Para mí es fundamental convivir antes de casarnos, creo que así podemos conocernos de verdad y acostumbrarnos el uno al otro. Se lo comenté a Álvaro, pero él se hizo el despistado, como si no entendiera mi punto. Y mira por dónde, todo se alineó: sus padres se fueron de viaje por dos semanas y pudimos quedarnos juntos en su casa durante ese tiempo.

Esa quincena me esforcé muchísimo, quería ser la pareja perfecta. Cocinaba platos ricos de la cocina española, limpiaba todo, dejaba el piso impecable y ordenado. Todos los días le sorprendía con alguna receta nueva, intentando agradarle.

Pero claro, hubo un pequeño pero que me hizo saltar las alarmas. Le pedí que me ayudara con el aspirador y me contestó que esas tareas son cosa de mujeres. Decía que en su familia el hombre vela por el bienestar económico, pero no por ayudar a su mujer en casa. Yo me callé, pensando que cuando vivamos juntos de verdad, todo cambiaría.

Cuando volvieron sus padres, el piso estaba reluciente, no te imaginas. Quería causar buena impresión, así que hice una tarta de Santiago, preparé una cena y después me fui a mi residencia.

Al día siguiente, Álvaro me llamó y me contó que su madre no estaba contenta conmigo. Me quedé helada. Resulta que no había sido una buena anfitriona, según ella. Me sorprendió muchísimo, porque la primera vez que fui a su casa estaba hecha un desastre. ¿Por qué me critica así? Ni siquiera valoró los dulces ni la comida, le parecieron poco apetecibles. Me sentí fatal, muy dolida.

Creo sinceramente que no quiere que su hijo se vaya de casa, y por eso me pone pegas. Igual ha pensado en alguien más para él, y no le gusto nada la idea de que estemos juntos ¿Por qué sospecho eso? Pues porque desde que sus padres volvieron, Álvaro ha estado frío conmigo, quedamos mucho menos y casi no hablamos. Ya no tengo claro que vaya a haber boda.

¿Tú cómo lo ves?

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