Me quedé embarazada con 16 años mientras aún estudiaba en el instituto. En nuestro pequeño pueblo, esto provocó un verdadero escándalo.

Diario personal, 16 de mayo

Todavía recuerdo el día en que descubrí que estaba embarazada, con tan solo dieciséis años y aun asistiendo al instituto. En nuestro pequeño pueblo manchego, aquello fue un auténtico escándalo. La gente susurraba por las calles y no disimulaban al señalarme, mientras mis padres apenas podían salir de casa, muertos de vergüenza. Mi padre ni siquiera me dirigía la palabra. ¡Habría sido mejor que te murieras antes de traer tal desgracia a la familia! Vete con tu abuela; no soporto más este bochorno, me espetó una noche.

Hice la maleta y me fui al pueblo de al lado, donde vivía mi abuela Carmen, en una vieja casa de piedra al borde de la carretera. Allí hacía frío y el ambiente era tristísimo, pero no tenía más remedio que aguantar. Los últimos meses del embarazo se me hicieron insoportables: absolutamente nadie me ayudaba, nadie se preocupaba por mí. Recuerdo que cuando empezó el parto, la ambulancia casi no llega a tiempo. Pero salí adelante. Di a luz a mi hijo, a quien llamé Gonzalo, y lo crié en aquella casa de mi abuela, lejos de las miradas y las habladurías.

Todo el mundo opinaba que debía buscarme marido, pero yo no quería saber nada. Trabajaba donde podía, vivía por y para mi hijo. Cuando Gonzalo creció y se fue a estudiar a Valencia, yo también decidí marchar; esta vez, a trabajar en Italia.

No quise marcharme antes porque no era capaz de abandonar a mi niño. Comparado con la vida del pueblo, mi trabajo en Italia me parecía el paraíso. Cuidaba de una señora mayor, doña Lucía, que me trataba con amabilidad y gratitud. Ganaba lo suficiente, y de vez en cuando la señora me daba 100 o 200 euros extra, solo para agradecerme mi dedicación. Ese dinero me permitió, en unos años, comprarle a Gonzalo un pequeño piso de una habitación y asegurarle algo de estabilidad.

Pero el dinero lo cambió. Gonzalo ya no iba a ver a su abuela, apenas me llamaba. Me dolía, pero seguía enviándole 500 euros todos los meses y reservaba el resto para mi propio futuro, porque no pensaba volver a vivir en la casa medio derruida de mi abuela. Pasaron los años y Gonzalo finalmente decidió casarse. Por supuesto pagué la boda y ayudé con la compra de todo lo que necesitaron. Creía que, a partir de entonces, finalmente podría ahorrar para mí. Pero en cinco años tuvieron dos niños, y cuando estalló el conflicto en Ucrania, mi nuera anunció que estaba embarazada del tercero.

Continué ayudándoles económicamente. Con mucho esfuerzo, logré reunir 20.000 euros para un pisito. Justo entonces, una amiga, Teresa, quería vender su piso, pequeño pero reformado, y llegué a un acuerdo con ella para comprarlo.

En verano regresé para firmar la escritura ante notario, pero en ese momento Gonzalo apareció con una noticia inesperada. Mamá, hemos vendido el piso y comprado una casa. Ya hicimos el primer pago; ahora necesitamos que nos des el dinero para la segunda parte. ¿Qué dinero? 18.000 euros. ¿Acaso estás bromeando? Ese dinero es para mi vivienda. Mamá, no puedes hacernos esto. Vivimos con tres niños, no podemos estar todos en un piso de una habitación. Pensaba que contaríamos contigo. ¿Por qué no ahorraste tú? ¡Ni me avisaste! No, búscate la vida, ya he cerrado la compra. Si puedo, quizá ayude con algo, pero no con todo. ¿Mamá, no te importa cómo vivan tus nietos? Claro que sí. Os he mandado 500 euros al mes; podríais haber ahorrado. En dos años te compras otra casa, ¿para qué la quieres ya? Seguro que vuelves a Italia. ¿Y si pasa algo? ¿Y si enfermo y debo volver a España de repente? ¿Dónde viviré? En el pueblo, con la abuela. Pues entonces vete tú con los niños allí.

Esta vez me mantuve firme y no entregué mis ahorros. No puedo permitirme perder la oportunidad de conseguir mi propia casa. Gonzalo se ofendió tanto que no me dirige la palabra. Me he enterado de que anduvo pidiendo dinero prestado por todos lados. Pero, ¿acaso estoy obligada a seguir dándole dinero? ¿Hasta cuándo?

Rate article
Add a comment

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!:

fifteen + eleven =

Me quedé embarazada con 16 años mientras aún estudiaba en el instituto. En nuestro pequeño pueblo, esto provocó un verdadero escándalo.
¡No me casaría con un hombre así!” le soltó una niña a la novia frente al bar de repente.