En un hoyo en la nieve junto a la carretera han abandonado a unos cachorros recién nacidos. Solo les quedaban unas horas de vida

En una hondonada de nieve al margen de la autovía, unos cachorros recién nacidos fueron abandonados. Les quedaban apenas unas horas de vida.

Los pequeños luchaban por sobrevivir, apiñados unos contra otros para no perder el calor. Esta mañana la noticia se propagó rápidamente en redes: junto a la carretera, sobre la nieve, alguien había dejado a estos seres indefensos.

Amontonados como podían, intentaban retener algo de calor en medio del frío intenso. Aunque el calendario anunciaba ya la proximidad de la primavera, el invierno se resistía a marcharse. En Madrid el termómetro marcaba 7 grados, y fuera de la ciudad, en campo abierto, la temperatura bajaba hasta 10 o incluso más. ¿Cuánto tiempo habrían aguantado en aquel hoyo de nieve?

La cavidad tenía alrededor de veinte centímetros de profundidad. Bajo la manada, la nieve se había derretido un poco: señal de que llevaban varias horas tumbados, tratando de calentarse los unos a los otros. Pero, por fortuna, el destino les tenía preparada otra oportunidad. El dueño de un taller cercano, don Manuel, fue quien los halló. No pudo pasar de largo: los recogió y los llevó al interior de su negocio. Se sintió desbordado, sin saber muy bien qué hacer, pero lo principal era que no los dejó allí, condenados al frío. Es de justicia agradecer a Manuel por su compasión.

Los cachorros eran diminutos.

Cinco vidas. Tres machos y dos hembras aunque, a decir verdad, aún no se podía asegurar con certeza, quizás eran cuatro machos y una hembra. Manuel contactó con varias protectoras, pero ninguna tenía recursos para acoger a los cachorros. Llevárselos a un refugio era impensable: apenas tenían dos o tres semanas. Además, todavía no podían vacunarse: hasta los dos meses no se administran las primeras dosis.

Enviar criaturas tan delicadas a un refugio sería casi como firmar su sentencia. Probablemente enfermarían y difícilmente lo superarían. Por desgracia, ya habíamos sufrido antes este tipo de desdichas. Las mejores casas de acogida tampoco podían hacerse cargo: hacía poco habían tenido allí a Luna y Ciro, dos cachorritos que sobrevivieron milagrosamente al parvovirus.

Esa noche, los bebés durmieron bajo el techo del taller. Manuel contó que, al revisar las grabaciones de la cámara de seguridad, quedó claro lo que había pasado: una mujer, mal llamado ser humano, salió del coche entrada la noche y abandonó a los cachorros en la nieve, como si fuesen basura.

¿Qué habrán sentido estos pequeños, arrancados de su madre y arrojados a su suerte en el hielo? Sólo cabe pensar que la persona responsable responderá algún día por sus actos.

Nosotros haremos todo lo posible para que estos cachorros encuentren un hogar de verdad y el calor de una familia. Merecen la oportunidad de vivir y de saber lo que es el cariño, no sólo el calor material, sino también el humano.

A veces, en circunstancias tan duras, recordamos que el verdadero valor se encuentra en la compasión y en los pequeños actos que salvan una vida y dan esperanza incluso en los días más fríos.

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En un hoyo en la nieve junto a la carretera han abandonado a unos cachorros recién nacidos. Solo les quedaban unas horas de vida
Ana venía a verla cada dos días: dejaba comida y agua junto a la cama de su madre y se marchaba.