La esperanza no se desvaneció de repente. Había pasado todo un año sin ninguna noticia sobre él… Lo buscamos por todas partes. Colgábamos carteles, llamábamos a refugios de animales, telefoneábamos sin descanso. Dejamos de decir «cuando vuelva». Y entonces, un día cualquiera, sucedió…

La esperanza no desapareció de golpe. Pasó todo un año sin tener ni una sola noticia de él… Le buscamos por todas partes. Pusimos carteles por el barrio, llamamos a las protectoras, no parábamos de marcar números a ver si alguien sabía algo. Dejamos de decir cuando vuelva y empezamos, en voz bajita, a decir si vuelve.

Un año entero sin saber nada de mi gato. La casa se llenó de un silencio raro, de esos que parecen quedarse para siempre.

La esperanza se fue apagando poco a poco, como una vela que se va consumiendo cada día un poco más. Poco a poco dejamos de hablar de su regreso como una certeza, y empezó a ser solo una posibilidad, un deseo en secreto.

Pero entonces, una tarde cualquiera, justo cuando menos te lo esperas, pasó…

Íbamos en bicicleta, sin pensar en nada en concreto, y de repente veo un gato delante. Había algo en su manera de andar que me dio un vuelco al corazón. Sin pensármelo, le llamé por su nombre: Simón.

Se paró. Se giró.

El sonido que hizo era ronco, profundo, y en cuanto lo oí supe que era él. Me invadió una mezcla de emoción y alivio.

Vino corriendo hacia nosotros. Tiré la bici al suelo, me arrodillé, y él se me lanzó encima. Me arañaba la chaqueta como si pensara que si me soltaba iba a desaparecer otra vez. Apoyó la cabecita en mi pecho, ronroneaba y temblaba al mismo tiempo.

Un año de distancia no cambió nada. Al menos para él, no.

Hay lazos que ni el tiempo es capaz de romper. Ahí siguen, en silencio, esperando. Y cuando el cariño de verdad encuentra el camino de vuelta, no se equivoca de dirección.

Si tú también piensas que el amor auténtico nunca se pierde, cuéntamelo en los comentarios.

Compártelo con tus amigos.

Rate article
Add a comment

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!:

nineteen − nine =

La esperanza no se desvaneció de repente. Había pasado todo un año sin ninguna noticia sobre él… Lo buscamos por todas partes. Colgábamos carteles, llamábamos a refugios de animales, telefoneábamos sin descanso. Dejamos de decir «cuando vuelva». Y entonces, un día cualquiera, sucedió…
«Tu sitio está en la cocina», dijo mi suegro, y toda la familia se quedó sin cenar