El camionero trajo de su ruta a una mujer.

El marido camionero vuelve del trayecto y trae a casa a una desconocida.
¡Ahora vivirá con nosotras! solloza Carmen, mientras observa a la recién llegada con una mezcla de asombro y desconcierto. La mujer actúa con una insolencia que a Carmen le parece inaudita: se adentra sin pedir permiso al baño, sale envuelta en el albornoz de la dueña y con la toalla favorita de Carmen colgada sobre la cabeza. En el mismo momento se vuelve y le dice:
¡No te quedes ahí como estatua! Primero tengo hambre y, segundo, tu marido llegará en cualquier momento.

Carmen quiere gritar y echarla a la calle, pero guarda silencio. El piso pertenece al marido y es parte del patrimonio adquirido antes del matrimonio. Hasta ahora nada anunciaba problemas; Carmen llevaba una vida cómoda. No trabajaba, el dinero llegaba sin dificultad y su esposo ganaba bien.

Carmen tiene un carácter caprichoso y algo volátil. Los vecinos bromean diciendo que Pedro, su marido, se ha convertido en camionero solo para escaparse de ella y no verla tanto. A pesar de esas bromas, todos y ella misma creen que Pedro la ama con locura. Sin embargo, ese día su seguridad se tambalea.

Al llegar Pedro, Carmen se pregunta qué le habrá traído esta vez. La realidad supera sus expectativas. Pedro ha traído a una mujer desconocida, anunciando que ahora vivirá con ellos. Se llama Lola y, según él, Carmen no tiene derecho a protestar. Carmen no entiende nada; tiene 34 años, es joven y guapa, mientras que Lola aparenta más de 50, descuidada y de modales rudos. ¿Cómo puede una mujer así atraer a su atractivo marido? Aunque él es diez años mayor, a él le gustan las damas maduras, pero no de esa forma.

¡Oye, ¿vas a quedarte ahí mucho tiempo? Tengo hambre! grita Lola desde la cocina.
Carmen se dirige a preparar empanadillas. Lola permanece callada. Carmen coloca un plato delante de ella y busca los rollitos de col para su marido.
¿Qué? ¿Le vas a alimentar con comida preelaborada? ¿Y ahora me los vas a montar? levanta Lola una ceja.
Pues sí responde Carmen, mirando a Lola con odio.

Lola abre la ventana de forma ostentosa y arroja las empanadillas al exterior.

¡¿Qué haces?! exclama Carmen.
¡Que las coma el gato! Y tú, amor, ¿qué tal si haces sopa o fríes unas patatas? contesta Lola, y se vuelve al televisor.

Cuando Pedro llega a casa, Carmen lo lleva a la cocina y comienza a desahogarse.
¡Échala fuera! ¿Por qué la traes? ¿Quién es? ¡Ha tirado la comida! empieza a decir, pero se corta.

En ese momento aparece Lola.
¿Pedro, por qué la toleras? Eres un hombre respetado, con casa y dinero, y ella ni siquiera puede cocinarte una comida decente. ¡Es una hija mimada y una quejumbrosa! le lanza Lola con desdén.
Yo vivo aquí. ¡Yo soy la dueña! replica Carmen.
Como quieras contesta Lola, mientras Pedro y ella salen al supermercado.

Lola se encarga de la comida ese día. Carmen no tiene apetito, pero al día siguiente come un buen caldo y pasta al estilo naval. Carmen nunca ha sido buena cocinera y no le gustaba la cocina, pero decide ponerse al día. Busca recetas en internet, al principio no le salen, pero poco a poco adquiere gusto y deja de criticar a Pedro por cualquier cosa.

Carmen teme que la desagradable Lola se quede y ella se marche. No le cuenta nada a su madre, a quien suele llamar por cualquier asunto, pero sí confía en su mejor amiga, Luisa.

¡Deshazte de ella! ¡Una impostora! No entiendo cómo Pablo (así llama Carmen a Pedro) ha traído a alguien así le dice Luisa, dándole consejos.
¡Qué bien te sienta! La vivienda es vuestra, y Pablo apenas gana, tú sostienes la familia. Yo no tengo nada, todo es de Pedro se queja Carmen, llorando.
Gracias, amiga. Quise apoyarte y me ha dejado tirada. Vete con tu Pedro y su Lola replica Luisa, enojada.

Aun así, nada ha cambiado realmente. Pedro sigue mirando a su esposa con admiración. Carmen intenta hablar con él sobre por qué ha traído a Lola y cuánto tiempo más vivirán con ella, pero él evita el tema. Lola consigue trabajo en una tienda del barrio.

Carmen de repente se da cuenta de cómo sobrevivir a una impostora: quedar embarazada. Antes no había pensado en tener hijos; había dicho a Pedro que no quería ser madre, porque no le gustaba arruinar su figura y no sentía amor por los niños. Ahora ve en el embarazo una forma de asegurar su posición.

Los conocidos se sorprenden al ver los cambios en Carmen. Empieza a cocinar, no se altera como antes y se convierte en la esposa ideal. Un día anuncia a Pedro que está esperando un bebé. Él se alegra.

¡Ya era hora! Cría bien al niño, que no te echen de la casa como a mí dice Lola, con una lágrima en los ojos.
¿Cómo me echan? responde Carmen, sorprenda.
Yo crié a los hijos de mi marido como si fueran míos, pero cuando mi hijo Kolí murió, me echaron sin piedad. Había puesto mi corazón en ellos relata Lola, mientras las lágrimas ruedan por sus mejillas.

Carmen, conmovida, siente compasión por Lola y le responde:
¿Y qué pasó después?

Nada. Empecé a beber, no quería vivir. Entonces tu marido pasó por la calle, se detuvo a tiempo, hablamos largo y tendimos. Me dio su casa. Ahora creo en la gente buena. Ten suerte, Carmen, con tu marido concluye Lola.

Esa noche cenan los tres juntos por primera vez y a Carmen ya no se le antoja echar a Lola. Lola, sonriendo, piensa que ha logrado reeducar a la molesta esposa de Pedro.

Al día siguiente llega al pueblo el tío de Pedro, venido de la aldea, y no puede evitar lanzar miradas curiosas a Lola. Tras una semana, Lola se despide para volver a su casa.

A nuestra edad hay que apresurarse y no rechazar propuestas. Gracias por acogerme dice Lola, despidiéndose.

Carmen, extrañándola ya, siente que su vida ha tomado un giro inesperado. Da a luz a una niña, a quien llama Lucía y llama a Lola madrina. Ahora las tres son inseparables.

Durante todo el verano Carmen se traslada a la casa de campo de sus padres; el aire puro y el bebé la hacen sentir mejor. Pedro no para de admirarse de lo transformada que está su esposa, convencido de que parte de ese cambio se lo debe a Lola.

Así, un extraño enredo del destino ha unido a personas que ahora se necesitan mutuamente.

Rate article
Add a comment

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!:

1 + 3 =