**El Regalo del Destino**
Un fogonazo… Un estruendo ensordecedor… Oscuridad… Solo oscuridad…
Poco a poco, la niebla de la inconsciencia comenzó a disiparse. Una voz lejana se abrió paso:
—Doña Verónica, soy un bombero. Ha habido una explosión.
El dolor lo atenazaba, pero notó una mano en su cuello. Forzó los párpados, que cedieron con esfuerzo. Entre la bruma, disting







