Encontré el motivo perfecto para pedirle matrimonio: Un relato entrañable sobre vecinos, animales rescatados y segundas oportunidades en el corazón de Castilla

He encontrado una excusa perfecta para pedirle matrimonio. Relato

Os agradezco muchísimo vuestro apoyo, vuestros me gusta y comentarios a mis relatos, por las suscripciones y sobre todo, ¡un GRACIAS ENORME de parte mía y de mis cinco gatunos por los donativos! Compartid, por favor, los relatos que os gusten en las redes, ¡eso también alegra mucho a la autora!

¿Tu hija quería un perro de raza, no? le pregunta un día el vecino a una mujer del bloque.

Quería, sí, pero no tenemos dinero para eso. Ya sabes que vivimos solas responde la mujer. Pero el vecino sonríe y replica: Te lo regalo, mujer, gratis. Vamos a por él.

Justo ese día, la hija, Martina, ya ha vuelto del colegio y lo ha escuchado todo. No se lo piensa dos veces:

¡Mamá, vamos, que es gratis! ¡Te prometo que lo voy a sacar todos los días y solo sacaré dieces en el cole, lo juro, mamá!

¡Ay, Fran! se enfada Clara Espinosa, la madre ¡Siempre liando a la niña y luego me toca a mí solucionarlo!

Clara, no te enfades conmigo sin antes fijarte bien en mí. Soy un hombre serio, trabajador y honrado, te lo juro. Lo único malo es que vivo solo y eso no me gusta nada.

Venga ya, Fran, ¿qué me voy a fijar yo en ti, si te conozco de toda la vida? Si te saco al menos siete años; cuando yo salía ya del instituto tú estabas en la primaria, anda y déjate de tonterías protesta con más fuerza Clara.

¡Eso fue antes! Ahora, si te fijas, ya casi medimos lo mismo, y ¡soy más fuerte que tú! Fran se acerca y medio abraza a Clara.

¡Martina, mira lo fuerte y alto que soy, mucho más que tu madre!

Pero de inteligencia andas más cortito, que me sobas delante de la niña consigue soltarse Clara, riendo.

Por eso mismo, Clara, me haces falta tú, alguien tan lista. Si no, no puedo con esto Fran esboza una sonrisa melancólica.

Bueno, ¿vamos o no vamos a por el perro? interrumpe Martina, casi llorando de emoción.

Eso, ¿dónde encuentras tú uno así, y encima gratis? ¡Y tiene unas manchas preciosas! Además tiene detrás una historia ¿Venís y os la enseño? dice Fran con misterio, y Martina se agarra con fuerza a la mano de su madre.

¡Mamáaaa, dijiste que sí, no me falles! implora Martina.

Fran se da cuenta de la duda en la cara de Clara y se apresura:

¿Entonces arranco el coche? Está aquí al lado, no vais a arrepentiros.

Clara Espinosa mira de reojo al vecino, suspira, y dice a la hija:

Venga, va. Dicen que es pequeño el perro pero si luego suspendes, te vas a enterar

Martina no pudo parar de preguntar durante todo el trayecto: ¿El perrito es simpático? ¿Cómo se llama? ¿Tardamos mucho, Fran?

Por fin, llegan a un viejo piso.

Era de mi madre, que en paz descanse. Lo alquilé, pero ha salido mal Perdonad el desorden, pero ayer al venir a cobrar el alquiler me encontré con esto

El piso está hecho un desastre, sucio y lleno de trastos.

Entre bolsas, restos de legumbres, cajas de galletas vacías y latas oxidadas, se acurrucan juntos una gata gris de ojos amarillos y un perro peludo.

Están sucios, desaliñados, pero de alguna manera, no se han rendido ante el desastre que sus dueñas les habían dejado.

Fijaos en ellos empieza Fran a contar, nervioso pero sonriente. Llevaba un mes sin venir, vine a cobrar y me encuentro esto.

Según cuentan los vecinos, las inquilinas, dos chicas jóvenes, se marcharon sin avisar unas semanas atrás y ni siquiera pagaron lo que debían. Ni les importó dejar allí a la gata y el perro, sin comida ni agua.

Así quedaron, encerrados, sin saber si alguien se acordaría de ellos algún día.

¿Pero cómo han sobrevivido? pregunta Martina, horrorizada.

La prueba de su lucha está por todo el piso. Primero devoraron galletas y caramelos, luego mordisquearon macarrones crudos y hasta copos de avena. De milagro pudieron abrir latas de fabada con anilla y de leche condensada que las inquilinas habían dejado ¡Se comieron todo lo que encontraron!

Pero lo más sorprendente era el agua.

Resulta que la gata sabía abrir el grifo del baño, o igual lo hizo sin querer, y tuvieron suerte de que no lo abriera del todo porque si no se habría inundado todo y la desgracia sería mayor. Pero así, pudieron sobrevivir hasta que alguien llegara.

Fran sabía que debía llamarles. Martina enseguida se puso a alimentar y acariciar a los animales con la comida que el vecino había traído.

Hasta a Clara se le humedecen los ojos de la pena

Sabía yo que no me equivocaba contigo, Clara. Eres buena, te lo digo sinceramente le susurra Fran mientras Martina mima a los animales, ahora panza llena y felices. ¿Qué, nos los llevamos a casa los dos? ¿Y te casas conmigo, Clara? Yo nunca me casé porque no encontré a nadie como tú. Vente conmigo, vamos a estar mejor que nadie, no lo dudes. Tengo coche, dos pisos, y Martina podrá quedarse con uno cuando se case. El otro lo alquilamos, pero esta vez a buena gente, no como estas sinvergüenzas. ¿Te animas? A lo mejor hasta tenemos más niños, ¡y ya tenemos gata y perro para que no nos falte de nada! Anímate, Clara

¡Di que sí, mamá! grita Martina, sin haber entendido del todo lo que propone Fran.

Fran se ríe a carcajadas.

¡Mira, todos de acuerdo, decide tú, Clara!

A ver, Fran, ¿pero tú vas en serio o me estás gastando una broma? Clara se sonroja de repente.

Y es que el vecino sí que es guapo, y se nota que tiene un corazón enorme, cuidando de esos animales y de todos. Clara, que nunca pensó que alguien la pediría en matrimonio se le acelera el corazón solo de pensarlo, sobre todo cuando Fran la abraza otra vez.

Déjame pensarlo, que si no es broma menudo tentador eres Clara se pone encendida.

Pues piénsalo tranquila, yo me llevo la gata y vosotras al perrito, como queríais. Mañana Misi y yo vendremos a por la respuesta, así que Barbas, ¡pon el piso en orden! dijo Fran al perrito, que respondió con un alegre guau.

Y así, Fran convenció a Clara para casarse con él.

Un mes más tarde, todo el portal celebra la boda.

Preparan la comida en casa de Clara y ponen las mesas en el piso de Fran, que es más grande, perfecto para la fiesta.

Misi y Barbas no se separan en ningún momento de sus nuevos dueños. Los animales notan quién es buena gente y a quién hay que querer.

Al año, Clara y Fran tienen mellizos, Inés y Mateo.

Ahora Misi y Barbas tienen tarea: cuidan de los pequeños. En una familia grande, siempre hay algo que hacer para todos.

Y lo mejor: en una familia grande y unida siempre hay un montón de felicidad.

Los niños, los mayores ¡y hasta los animales están contentos!

Y si la familia, además, cuenta con una gata y un perro ¡eso ya es pura alegría!

Rate article
Add a comment

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!:

12 − nine =

Encontré el motivo perfecto para pedirle matrimonio: Un relato entrañable sobre vecinos, animales rescatados y segundas oportunidades en el corazón de Castilla
Cuando trajeron una cuadrilla de hombres a nuestro remoto pueblo, pensé que me había tocado el premio gordo de la lotería.