He terminado mi relación con mi novia porque no se cuida lo suficiente; ni siquiera tiene productos de higiene básicos.

Soy soltero, tengo 45 años. Estuve casado durante quince años con una señora bellísima. Digo señora porque su porte lo merecía. Elegante, siempre impecable.

Manicura perfecta, perfume de azucena, piel suave y brillante. Su cuerpo era espectacular: sin duda, perfecto. Parecía mucho más joven de lo que realmente era. Había un aire aristocrático en todo lo que hacía. Incluso su forma de vestir, siempre con estilo, buen gusto y clase. Su caminar era arte: esas caderas moviéndose con delicadeza y seguridad jamás las olvidaré.

¿A dónde quiero llegar con este relato? Durante mi matrimonio me acostumbré a este tipo de mujer: orgullosas, aristocráticas, auténticas leonas. Nos separamos precisamente por nuestras diferencias de carácter. Qué se le va a hacer, la vida es así. Tras el divorcio, nunca tuve una relación seria. Pasé noches con chicas en hoteles y apartamentos alquilados, simplemente por salud como decimos aquí. Nunca quise vincularme, temía que después de tantos años, nada funcionara realmente.

Pero, ya se sabe, el destino siempre guarda sorpresas para todos. Y la mía llegó en forma de Lucía. Yo no buscaba una relación y, sin embargo, apareció. La conocí en una exposición de arte en Madrid. No era igual que mi ex esposa perfecta, pero tenía un atractivo innegable. Un toque de distinción y aristocracia mezclado con una inteligencia sarcástica que destacaba. Lucía era capaz de atraer no sólo por su belleza, sino por su mente. Y, sinceramente, la inteligencia en una mujer es lo más seductor que hay.

Salimos juntos un par de meses. Era ella quien venía a mi casa la mayoría de las veces. Un día decidimos reunirnos en la suya. Me preparé a conciencia, llevé sus flores favoritas calas una botella de buen vino blanco de Rueda, unas velas. Llegué y todo estaba decorado con elegancia y buen gusto. En un momento tuve que ir al baño. Y ahí me quedé helado.

No había frascos de cremas, ni champús de marcas, ni perfumes caros. Sólo un gel de ducha barato y un champú común. Nada más. Una mujer así parece que no se cuida. Admitámoslo, cuando una mujer se dedica tiempo y usa productos para sí misma, es porque se quiere.

Ese tipo de mujer nunca permite que le pisoteen. Pero Lucía no tenía nada de eso. En ese instante entendí que no era lo que buscaba. Me marché. Hoy sé que encontrar otra leona orgullosa, como mi ex esposa, será casi imposible. Prefiero la soledad. No queda otra. Así es la vida.

La enseñanza personal: por mucho que el corazón intente olvidar el pasado, hay ideales que uno lleva grabados y que difícilmente dejará atrás.

Rate article
Add a comment

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!:

18 + 5 =

He terminado mi relación con mi novia porque no se cuida lo suficiente; ni siquiera tiene productos de higiene básicos.
¡Ayuda y Apoyo Cuando Más Lo Necesitas!