Mira, te voy a contar algo que le pasa a una amiga mía, Elena, que igual te suena o has escuchado historias parecidas. Ella lleva cinco años saliendo con Javier y, sinceramente, todo su entorno está convencido de que ya toca dar el siguiente paso. Hace seis meses, Javier le pidió matrimonio, y aunque al principio él tuvo mucha paciencia, ya empieza a notar que a Elena le cuesta decidirse.
Sus padres, sobre todo su madre, no paran de decirle que con 25 años ya debería estar casada, como si fuera una especie de carrera contrarreloj que hay que cumplir antes de cierta edad. Y ella pues la verdad, aunque con Javier se lleva bien y no tienen nunca grandes peleas, siente en el fondo un vacío, una especie de sensación de que le falta algo, como si la relación no fuera del todo redonda.
Últimamente, además, en el trabajo se ha acercado bastante a un compañero, Alejandro. Con él conecta muchísimo, pero resulta que Alejandro ya tiene pareja y ni siquiera le pasa por la cabeza casarse o cambiar su situación. Esa complicidad, ese no saber, les une mucho más a los dos, y Elena se pregunta si quizá lo que siente con él es lo que debería haber sentido siempre.
Javier, por su parte, empieza a ponerse más nervioso. Hace poco le puso un ultimátum: o se casan en otoño o en invierno, pero que se decida ya. Y Elena, casi sin saber qué responder y con mucha presión encima, aceptó casarse en invierno, aunque la decisión le pesaba como una losa. Tanto, que al final decidió dejarlo con Javier y regresó a casa de sus padres buscando un poco de paz.
Lo curioso es que poco después un compañero del trabajo, con el que tuvo cierta ilusión, se casó con su novia de toda la vida y, de un plumazo, Elena dejó de pensar en él. Y ahí se ha quedado, bastante perdida, como en tierra de nadie, preguntándose si de verdad sabe reconocer una buena relación o si en realidad lo suyo es una intuición que le dice que Javier simplemente no era para ella.
Ahora Elena sigue buscando, esperando quizá encontrar a esa persona especial con la que de verdad sentir algo diferente, aunque no está segura ni siquiera de que exista para ella alguien así.
¿Tú qué harías en su lugar? ¿Qué consejo le darías? ¿Debería arriesgarse y esperar ese algo más, o conformarse con una relación que es buena, pero que no le llena del todo? Vaya lío, ¿no crees?







