Hace dos años, la abuela de Isabel falleció, dejándole una casa en un pequeño pueblo cerca de Salamanca, con un gran jardín y un huerto lleno de hortalizas. Isabel guarda recuerdos entrañables de su infancia allí, cuando jugaba y ayudaba a su abuela con las tareas del hogar. Todos los fines de semana iba con la familia y con su suegra para disfrutar del aire fresco del campo y degustar la fruta recién recogida del huerto. La relación con su suegra siempre había sido tranquila, sin disputas ni malos entendidos.
Se acercaba la época de la cosecha e Isabel ya lo tenía todo preparado para hacer mermeladas, conservas y encurtidos. Sin embargo, al llegar, se quedó atónita al descubrir que todas las grosellas, frambuesas y zarzamoras habían desaparecido del jardín. Los vecinos le comentaron que probablemente algunos chicos del pueblo se habían colado para recogerlas, pero esa explicación no le cuadraba, porque habrían necesitado casi todo un día para llevarse toda la cosecha.
De repente, su tía, que vivía justo al lado, se acercó apresurada y le contó que la suegra de Isabel había estado allí el día anterior y se había marchado llevándose dos cubos llenos de frutos del bosque. Isabel sintió cómo la rabia y la incredulidad la invadían.
Fue a hablar con su suegra, quien le reconoció con absoluta serenidad que había cogido todas las bayas. Le explicó que quería dárselas a sus nietos para que recibieran vitaminas, y que no podía permitirse comprar esa fruta a los precios del mercado. Isabel no lograba dar crédito a lo que oía, y mostró su enfado ante semejante situación, sabiendo que ahora iba a tener que comprar toda la fruta al precio del mercado para abastecerse de cara al invierno.
De vuelta en casa, Isabel contó el incidente a su marido, que también quedó sorprendido por la actitud de su madre. Así que Isabel decidió tomar las riendas del asunto y retiró las llaves de la casa de campo a su suegra. Desde entonces, la suegra solo regresó a la finca con la familia, asegurándose Isabel de que aquello no volviera a suceder a sus espaldas.






