Quería regalarle a mi cuñado el viejo coche de mi hermana, pero cuando escuché las cosas feas que decían sobre mí, ya no quise hacer ningún regalo.

Mi hermana y yo somos bastante parecidas. Ambas estudiamos gestión hotelera y gastronomía, nos casamos el mismo año y siempre nos hemos apoyado en el trabajo. Pero yo tuve más suerte en la vida. Por alguna razón siempre llegaba a los sitios justos en el momento adecuado, ascendía en el trabajo, tenía mejores ingresos y hacía contactos útiles. Mi hermana, en cambio, lleva años en el mismo puesto y ni hablar de promoción.

Con ayuda de mis padres, ella pudo comprar su propio piso hace tiempo. Hicieron una reforma pequeña y empezaron a pensar en futuras mejoras. Mi hermana estaba feliz con todo.

El año pasado tuve la oportunidad de comprar un coche bonito de segunda mano a un conocido. Él se había comprado uno nuevo y quería vender el antiguo rápido, así que me animé. Con ayuda de mi marido lo compré. Él me sugirió que no vendiera mi coche anterior sino que lo guardara, por si acaso. Pero yo decidí que sería un buen regalo para el marido de mi hermana.

Siempre me ha caído muy bien, es inteligente y conversar con él es agradable. Quería hacer un gesto bonito hacia mi hermana, demostrarle que me importa, igual que cuando éramos niñas. No esperaba nada a cambio, solo quería preguntar si les sería útil y cuándo podrían venir a recogerlo.

Justo cuando fui a visitarlos para hablar de esto, mi hermana no estaba de buen humor. Tenía problemas en el trabajo y estaba un poco irritable.

Claro, no tenemos ninguna dificultad, pero podrían despedir gente se quejaba.

Y su marido:

Ah sí, han comprado coche nuevo. No les va mal en estos tiempos difíciles.

Pero lo que realmente me convenció de que aquella pareja no merecía regalos fue una conversación que escuché sin querer. Me mandaron al salón mientras fregaban los platos y sonó mi móvil. Fui a por él y me quedé paralizada, escuchando esto:

Es increíble. Nuestros padres le dan demasiado. Ya tiene coche nuevo. ¿Para qué uno más si el viejo era suficiente? Si tiene tanto dinero podría ayudarnos en vez de gastarlo en coches lamentaba mi cuñado.

Es curioso, porque mis padres nunca me ayudaron tanto. Hace años que mi marido y yo somos los que ayudamos a ellos, y no al revés.

Siempre ha sido igual. Solo piensa en ella. Si usara un poco más la cabeza… como si tuviéramos tiempo para visitas respondió mi hermana.

Tal vez fue un error aparecer sin avisar, pero ellos mismos ofrecieron comer juntos, yo no lo pedí. Venía con una buena noticia, pero después de oírles, cambié de opinión. No me gusta regalar cosas a personas así. Me sonríen, pero en cuanto me giro empiezan a criticar que les di el coche viejo en vez de uno nuevo, porque tengo dinero. Pues que se lo compren ellos mismos. A veces, la generosidad no es apreciada y uno aprende que ayudar no siempre es la mejor respuesta; el respeto y la sinceridad deberían ser la base de cualquier relación.

Rate article
Add a comment

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!:

5 × one =

Quería regalarle a mi cuñado el viejo coche de mi hermana, pero cuando escuché las cosas feas que decían sobre mí, ya no quise hacer ningún regalo.
¡Fin! 16 años me humilló y yo lo soporté…