Él se marchó cuando ella estaba embarazada de nueve meses y pidió regresar tres años después.

Dicen que es cierto eso de que, cuanto más tiempo salen juntos las parejas antes de casarse, peor funcionan luego los matrimonios…

Mira, te cuento el caso de una pareja: llevaban siete años juntos antes de decidir pasar por el altar. Pero ni un solo día de esos habían convivido del todo; a los dos les gustaba tener su propio espacio y tiempo. Total, que al final la sorpresa fue una embarazo no esperado, que les empujó a casarse.

Al principio, la convivencia tenía su gracia, la verdad. Primero fue poner bonito el pisitoque la abuela de ella se marchó a vivir con sus padres y dejó el piso para los recién casadosluego elegir juntos los muebles, comprar todo lo necesario Pero en cuanto lo tuvieron todo listo, esa emoción se apagó un poco y empezaron a notar que les costaba estar tanto tiempo juntos encerrados en casa.

Él empezó a pedirle a su mujer que le dejase salir a tomar unas cañas con sus amigos, y ella, encantada, aprovechaba esos ratos para tener su propio tiempo. Al final, se convirtió en lo normal: solo coincidían en casa bastante tarde, justo antes de irse a la cama, como habían hecho esos siete años.

Cuando se fue acercando el momento del parto, él empezó a estar cada vez más callado y decaído. Ella no se enteraba de nada, hasta que un día la llama una desconocida y le cuenta que su marido se va a ir a vivir con ella. Y dicho y hecho, aprovechó que su mujer estaba en una revisión del embarazo y se largó con sus cosas.

Lo más doloroso fue que ni se molestó en dar la cara o decirle cuatro palabras a su mujer embarazada. Le dio miedo, ni apareció en el juicio del divorcio Menos mal que ella se movió rápido y gracias a los contactos de su familia, consiguió que el niño naciera sin que apareciera ningún nombre de padre en ningún lado.

Al poco tiempo, nació su hijo: un niño precioso, grandote y con unos hoyuelos en las mejillas para comérselo. Solo con verle la carita, la rabia y el dolor por la traición de aquél que, al fin y al cabo, fue su mejor amigo y pareja tantos años, se le pasaron. Sus padres la ayudaban en todo con el peque y ella decidió que no quería saber más de hombres; sentía que esa herida no tenía ya arreglo.

Cuando el niño cumplió tres años sonó el timbre. Ella esperaba a su madre, que venía a ver al nieto, así que ni miró por la mirilla, simplemente abrió. Y ahí estaba: su exmarido, con un ramo de rosas rojas enormeese tipo de flores que a ella le volvían loca siemprey un coche de carreras grandote, el primer regalo que le hacía al niño en todo ese tiempo.

Ella lo miró sin decir nada y él, con los ojos bajos, le soltó:

Lo siento muchísimo Haré cualquier cosa que me pidas

¿De verdad te crees que ahora te voy a perdonar? ¿Con todos estos años que han pasado…?

En ese momento, el niño salió corriendo al pasillo.

No. Y no vuelvas nunca más. Tres años sin necesitarte y ya aprendimos a vivir sin ti

Ella ya no sentía dolor. Los años habían borrado cualquier rencor. Solo quedó compasión por aquel hombre que había perdido la oportunidad de conocer a su hijo.

Rate article
Add a comment

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!:

one × 2 =

Él se marchó cuando ella estaba embarazada de nueve meses y pidió regresar tres años después.
¿QUIÉN ERES TÚ? ¡APARTA LAS MANOS! ¿DÓNDE ESTÁ SANTI? ¿POR QUÉ ESTÁS TÚ AQUÍ Y NO ÉL? ¡SANTI DIJO QU…