Mi suegra es absolutamente inútil.

Tengo una suegra joven, Carmen, que tiene apenas 40 años. Se casó muy temprano y fue madre a los 18. Mi marido llegó primero, y al año nació su hermano. Carmen y su esposo se querían mucho.

Según mi marido, tuvieron una familia muy feliz. Carmen terminó el instituto y enseguida hizo cursos de contabilidad, empezó trabajando en un pequeño negocio y luego estudió en la universidad; ahora es la contable principal en una empresa renombrada de Madrid.

Cuando mi marido tenía diez años, su padre falleció en un accidente. Desde ese momento Carmen crió sola a los dos hijos. Les enseñó a ser independientes y les dejó claro que, en cuanto terminaran la escuela, ella dejaría de ocuparse de ellos. Durante la etapa escolar, consiguió profesores particulares para sus hijos e invirtió en su educación para que tuvieran una profesión buena y nivel de vida en el futuro.

Nos conocimos, nos enamoramos y decidimos casarnos. Ambos somos estudiantes. Carmen se encargó de parte de los gastos de la boda, nos regaló el viaje de luna de miel y nos dijo: “Disfrutad mucho, ahora sí que sois adultos”. Y se alejó. De vez en cuando nos llama para preguntar: “¿Qué tal estáis?” y ahí termina la conversación.

El hermano menor de mi marido todavía vive con ella, está en la universidad, pero Carmen tampoco le sigue financiando: “No voy a mantener a un hombre adulto”, dice. Que estudie y trabaje, porque sabe que se puede.

Tuvimos una hija. Carmen nos felicitó, trajo un regalo enorme con pañales y productos de higiene, nos dio besos a todos y se marchó.

Tiene una vida personal muy activa. Los fines de semana sale en bicicleta, se apunta a excursiones y competiciones. En invierno esquía y practica otros deportes. Incluso ha empezado una relación romántica. A veces le pedimos que cuide de la nieta y responde: “Ya sois mayores”. Si le pedimos dinero para pagar el alquiler, contesta: “Arregláos vosotros. Yo crié a mis hijos sin ayuda de la abuela; vosotros también podéis”.

¿De verdad es tanta indiferencia? Cuando mi marido estaba solo tenía suficiente dinero, pero ahora que somos tres, Carmen no quiere ayudar. Mis padres están ya jubilados, soy la hija menor y tampoco tienen mucho dinero. A veces nos traen frutas y verduras de su huerto.

Hace poco nos dijo: “Si alguna vez quiero tener un hijo, me caso y lo tengo, vosotros apañáos por vuestra cuenta”.

Por supuesto, nos regala cosas de vez en cuando, pero no es suficiente. Cuando caí gravemente enferma de gripe, cuidó de su nieta y mi marido se encargó de mí. Pero en cuanto me recuperé, se despidió diciendo: “Ahora cuida tú sola a la niña”.

Esta es mi suegra.

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