CÓMO JORGE PRESENTÓ A SU NOVIA A SU MADRE…
Mamá, ésta es mi novia Jimena Jorge intentó decirlo como quien no quiere la cosa, pero en su voz se notaba el nerviosismo. Y nosotros, pues queremos esto vamos algo así
Ajá Lo que quieres tú, hijo, ya me lo imagino desde hace tiempo La madre examinó con atención a la joven elegida de su hijo. Pero, ¿acaso tu novia quiere lo mismo? Jimenita, ¿conoces bien a mi Jorge?
Vaya si lo conozco respondió la futura nuera sin asomo de vergüenza. Lo tengo más que calado.
¿Cómo dices? la madre, desconcertada, cambió instintivamente al trato formal. ¿De veras las chicas hablan así?
¿Y por qué no? En castellano existe la expresión conocer a alguien al dedillo. Pero bueno, mejor dejemos el tema de Jorge por un momento. Lo realmente importante es que nos conozcamos nosotras mejor. Que igual resulta que no encajamos.
¿Cómo dices? la madre casi perdió el hilo.
Quiero decir que igual a nosotras nos toca esperar juntas a tu hijo por las noches, mientras él anda de juerga con sus amigos, y hasta escuchar su ronquido de borrachín las dos.
¿Y por qué iba a pasarme a mí eso? la madre no sabía ya cómo retomar el control. Vosotros dormiréis separados Digo yo
Pero usted se preocupará al otro lado de la puerta. Las madres sois todas iguales.
Pero bueno, esto ya no tiene sentido Jorge escuchaba el diálogo con una mezcla de sorpresa e incredulidad. ¿Qué decís sobre mí?
¡Silencio! gritaron al unísono las dos futuras familiares.
A ver, Carmen Ruiz, me gustaría preguntarle: ¿usted se pelea? Porque Jorge nunca quiere contarme esas cosas.
¿Cómo dice?, ¿pelear? la madre abrió los ojos como platos. ¿Las mujeres pelearse? ¡Por Dios!
Y tanto rió Jimena. Hay mujeres que ponen firmes a sus maridos, no se crea.
Madre mía dijo la madre cubriéndose la cara con las manos. Qué formas de hablar, qué cosas
No se lo tome a mal dijo Jimena bajando la voz, en tono cómplice. Diga la verdad, alguna vez le han dado ganas de darle un escarmiento a su marido o a Jorge, ¿no?
Bueno Carmen estuvo a punto de confesar pero terminó por recomponerse. No, nunca.
Le agradezco el esfuerzo de aparentar, pero no le creo sonrió Jimena. ¿Cómo es posible criar a un hijo como Jorge y no querer darle un cachete alguna vez? Por cierto, ¿le pegaba usted alguna vez en el culo con el cinturón de pequeño?
¡Eso nunca! esta vez Carmen dijo la verdad.
Hija Jorge intentó protestar de nuevo pero solo alcanzó a oír:
¡Silencio!
Le ha faltado mano dura, Carmen Ruiz dijo Jimena acariciándole el trasero a Jorge. Un trasero así, que busca aventuras solo, no debería quedar sin su merecido Pero en fin, el caso es que su Jorge es muy bueno. Todavía se le puede guiar bien. Por cierto, Carmen, ¿tomamos un té? Las conversaciones acompañadas de té son siempre más sinceras. Y he traído una tarta
Por la noche, cuando el marido llegó de trabajar, Carmen Ruiz anunció ante el hijo:
¡Cariño! Por fin nuestro Jorge se nos casa.
¡Virgen Santa! ¡No me lo puedo creer! exclamó el padre, entusiasmado.
Tranquilos, que yo aún lo estoy pensando rectificó Jorge a sus padres.
No, hijo mío sentenció la madre con tono tajante. En esta ocasión te casas sí o sí. Y si se te pasa por la cabeza cambiar de opinión, adopto a Jimena de hija.
Mamá, pero si Jimena tiene padres respondió Jorge, divertido.
No importa replicó la madre, muy seria. Pues entonces a ti te devuelvo al hospital, y le digo a la matrona que me dieron al niño equivocado Y tu padre me respaldará.
Si hace falta, me comprometo asintió el padre mostrando el puño al hijo.







