Me muero de ganas de compartir mi historia. Estoy tan perdida que no sé quién tiene razón ni en quién debería confiar. Igual vosotros podéis ver el asunto con más perspectiva y darme algún buen consejo.
Llevo dos años casada. Y en todo este tiempo, mi marido sigue en contacto con su exmujer.
Cuando nos casamos, ya llevaban un año divorciados. Lo sabía perfectamente. También sabía que tienen una hija. Ahora la niña está en cuarto de primaria. Y jamás le he puesto pegas para que tenga relación con su hija, ni mucho menos; al contrario, siempre me ha parecido lo correcto.
No pocas veces he ido con él los fines de semana a recoger a la niña a casa de su madre. Pero mi marido ha transformado esto en la excusa perfecta para todo.
Todavía no tenemos hijos propios. Aunque lo estamos intentando.
Reconozco que tengo cierta inquietud: temo que cuando tengamos uno, lo quiera menos que a la hija de su primer matrimonio. Mi marido es muy sincero, y alguna que otra vez me ha confesado que siente una culpa enorme hacia su hija.
Siempre va a todas las reuniones del cole con su exmujer, los dos juntos, como si fueran el tándem perfecto. A veces pienso que los otros padres ni siquiera saben que están divorciados.
Además, le llama por teléfono constantemente. Hablan horas y horas. Se escriben mensajes a todas horas. Y muchas veces, al salir del trabajo, se pasa por su casa. Yo lo veo menos en nuestro piso que ella.
Tengo la sensación de que le cuenta todo sobre nuestra vida. No me hace ni pizca de gracia. Que la niña es la niña, vale, pero es que esto ya me parece demasiado. Mi querido esposo se ha montado la vida perfecta: disfruta de dos familias.
He intentado hablarlo con él varias veces y siempre he intentado que fuese de manera tranquila. Pero él lo toma a bromas. Siempre dice que todo lo hace por el bien de la niña. Aunque sabe de sobra que esta situación me pone de los nervios.
Hace poco discutimos y mi marido me soltó: Tú eres solo mi mujer. Ella es la madre de mi hija y eso no se rompe ni queriendo.
No, no me tranquilizó nada. Al revés, me enfadé aún más. Mucho del dinero de la familia acaba en la otra casa. Aparte de la pensión, mi querido esposo paga todos los caprichos que se les ocurren. Y yo me quedo a dos velas.
¿Y por qué? ¿Porque aún no le he dado un hijo? ¿Eso me hace invisible? Me parece un disparate.
La ex, según cuenta mi suegra, fue la que directamente pidió el divorcio. Recuerdo lo que me contaron sobre los escándalos que montó, cómo le echó de casa y la cantidad de insultos que le dedicó. ¿Y ahora qué ha cambiado? ¿Por qué sigue siendo tan cercana y acepta encantada la ayuda económica? Claro, es fantástico recibir dinero sin tener que ser una maruja. Aquí la que friega, cocina y limpia la casa ya soy yo.
Resumiendo: me siento de convidada de piedra en este triángulo. ¿Para qué se divorciaron y ahora me complican la vida a mí?
Empiezo a sospechar de todo el mundo. Creo que su ex quiere recuperarlo, que ahora debe de darse cuenta de lo que ha perdido.
A veces pienso que lo mejor sería hacer las maletas y dejarles su familia feliz en paz. Todo esto sería más fácil si no fuera porque hace un par de días descubrí que estoy embarazada. Y ahora no sé si decírselo a mi marido o no. Estoy hecha un lío monumental. ¿Alguna sugerencia? ¿Qué haríais vosotros?





