Una amiga encontró la libreta de su marido con los gastos en medicinas y otras cosas. Así es como se demuestra el amor en casa.

Una buena amiga mía acaba de ingresar en el hospital con una enfermedad que ahora ya es bastante conocida. El caso es complicado: ambos pulmones están afectados. Durante su ingreso la despidieron de su trabajo. Cuando por fin regresa a casa, nadie le pide que se ponga a buscar trabajo de inmediato. Además, el país pasa por una crisis y todos se aferran a su empleo como si fuera oro. Es prácticamente imposible encontrar un buen trabajo en una empresa, y tras esa enfermedad, ella no puede trabajar de cajera en un supermercado. Por eso, mi amiga busca de manera discreta algo relacionado con su profesión, mientras trabaja desde casa a su ritmo.

Entonces decidió que, ya que pasaba tanto tiempo en casa, aprovecharía para hacer una limpieza general antes de que el trabajo volviera a absorberle. Al poner orden en el escritorio del ordenador, encuentra una libreta. Le sorprende, porque no recuerda haber tenido nunca esa libreta en casa. ¿Quién sabe lo que habrá dentro? Quizá direcciones o teléfonos de antiguos novios. Al abrirla, cae un montón de recibos. Pero lo que más le sorprende es que en cada página, con la letra inconfundible de su marido, está anotada cada compra: crema facial, vitamina D, inyecciones (dos sesiones).

A mi amiga le empiezan a temblar las manos. Descubre que todas las compras que su marido ha realizado para ella han sido cuidadosamente anotadas por él mismo y sumadas con otras. De vez en cuando hacía el recuento, y así mi amiga descubre que, a día de hoy, según la libreta, debe casi 100.000 euros. ¡Todos sus gastos médicos, incluso parte de la compra, estaban escritos ahí!

Me quedo impresionada por la capacidad de autocontrol de mi amiga. En vez de llamarle de inmediato y montar un escándalo, ni le grita, ni pone laxantes en la tortilla, ni nada. Espera tranquilamente a que él vuelva del trabajo. Le sirve la cena, escucha cómo le ha ido el día y, solo entonces, en tono tranquilo y educado, sin perder la compostura, le pregunta.

Y el marido le contesta: ¿Y qué problema hay? Al fin y al cabo, antes teníamos cada uno nuestro dinero, ¿no? Ahora invertimos de forma individual. Así que, cuando tú vuelvas a trabajar, vas a invertir un poco más hasta que la suma quede saldada. Y yo, con lo que ahorre, me compraré un portátil nuevo, porque el viejo ya no da para los juegos nuevos.

Rate article
Add a comment

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!:

one + eleven =

Una amiga encontró la libreta de su marido con los gastos en medicinas y otras cosas. Así es como se demuestra el amor en casa.
Donde nace la felicidad