Esta historia ocurrió hace unos meses. Una tarde, Guillermo regresaba del aeropuerto de Madrid, donde había ido a recoger a su madre. De camino a casa, se encontró con una chica que estaba parada junto a la autovía. Decidió detenerse y hablar con ella. En el coche, Guillermo le prestó su chaqueta ya que la muchacha estaba empapada hasta los huesos.
Resultó que su propio padre le había hecho daño, así que la chica le pidió a Guillermo que la llevase a la estación de trenes, donde podría pasar la noche y decidir por la mañana qué hacer. A él no le pareció justo dejar a la joven en apuros y le ofreció quedarse en su casa un tiempo. Así fue como la muchacha acabó viviendo con Guillermo. Tres meses después, sucedió algo inesperado.
Un día, la chica se sintió mal y, tras un reconocimiento médico, descubrieron que estaba embarazada. Al principio, Guillermo no supo cómo reaccionar ante la noticia, pero después tomó la decisión firme de que un aborto estaba fuera de toda consideración. Le pidió matrimonio de inmediato. Lo curioso es que Guillermo presume constantemente ante todos de lo bien que cocina su esposa y de lo buena anfitriona que es. Pero guarda un secreto: nunca ha conseguido amar de verdad a una mujer, y solo permanece a su lado por compasión. No sabe cuánto durará su matrimonio, pero le hace feliz ver que ella sonríe cada día.







