Me casé con Javier hace dieciocho años. Su situación era muy triste, todo por culpa de su exmujer, que lo dejó a él y a sus hijos para marcharse con su amante. Javier y Lucía se casaron profundamente enamorados. Lucía tuvo dos hijos preciosos: un niño, Diego, y una niña, Inés. Cuando los pequeños tenían cuatro y tres años, respectivamente, Javier perdió su trabajo. Fue un momento realmente duro para la familia. Lucía se puso a buscar empleo como pudo, intentando ganar lo suficiente para alimentar a los niños. Javier, en cambio, empezó a reunirse con sus amigos en el trastero del edificio para beber y desahogarse, lamentándose de la situación y maldiciendo al gobierno constantemente. Lucía terminó extenuada; justo entonces, apareció en su vida un hombre adinerado y comenzó a cortejarla.
Lucía no pudo resistirse y acabó abandonando a su marido y a los niños, marchándose a vivir con su nuevo amor. Diego e Inés se quedaron solos; los vecinos les llevaban algo de comer y les echaban un ojo siempre que podían. Entretanto, Javier seguía en el trastero con sus amigos, sin darse cuenta siquiera de que su esposa ya se había ido de casa. Cuando Javier por fin reaccionó, ya era tarde: los niños habían sido llevados a un centro de acogida.
Conocí a Javier en la boda de unos amigos en común. Me atrajo desde el primer instante. Empezamos a salir y puse todo de mi parte para que él cambiase de actitud y lograse ordenar su vida.
Tras la boda, le propuse que sacáramos a los niños del centro de acogida. Yo no puedo tener hijos, pero sentía mucho cariño por ellos. Desde el primer día, los traté como si fueran mis propios hijos, y ellos me tomaron un gran afecto también. Han pasado dieciocho años. Los chicos nunca imaginaron que no era su madre biológica. Pero de repente, Lucía reaparece en nuestras vidas. Se reúne con los niños y les cuenta que es su verdadera madre. Diego acepta la noticia con serenidad y le dice que solo tiene una madre, que soy yo. Inés, en cambio, se muestra más receptiva y la perdona. Al principio, me sentía reacia a que retomasen la relación, porque lo que les hizo Lucía me parecía imperdonable. Sin embargo, entiendo que ella lleva la culpa a cuestas y ahora busca compensar el pasado. Así que he decidido apoyarla en su intento, porque madre es la que da la vida y la que cría, y eso quiere decir que mis hijos ahora tienen dos madres.







