¡Ese no es mi hijo, es una fotocopia del amigo tuyo, pero mío nada!gritó Felipe, indignado.
Pero ya hemos hecho la prueba de ADN, eso debería bastarle suplicó Rebeca.
¿Y si la has falsificado? ¿Cómo puedo estar seguro?contraatacó Felipe con todo el dramatismo que cabía en el piso de Madrid.
¿De dónde iba a sacar yo dinero para falsificar una prueba de ADN?replicó Rebeca, como quien no entiende la vida.
Bueno, tu exnovio te lo habrá dado para que me eches el muerto a mísoltó Felipe, que estaba más enredado que una tapa de croquetas.
La acusación hiriente de Felipe dejó a Rebeca hecha polvo. Intentó explicarle que todos los bebés se parecen al principio, pero él se negaba a escuchar. Le pidió que se marchara y no volviera esa noche, y cerró la puerta con un portazo que retumbó hasta el portal.
Sentada en el suelo con su bebé llorando en brazos, Rebeca se sintió desbordada. Intentó calmarle como pudo, pero tardó lo suyo en conseguir que se durmiera. Desamparada y sola, Rebeca llamó a su abuela, quien, muy sabia, le recomendó que pidiera ayuda a Marcos, el hijo de una amiga suya, para la mudanza.
Marcos llegó cargado de paciencia y ayudó a Rebeca a empaquetar sus cosas, a desmontar la cuna y a prepararse para dejar el piso. Ella le ofreció un café, pero él, sonriente, lo rechazó diciendo que prefería tomarlo en casa de la abuela, que allí estaba más rico.
En los días siguientes, Marcos siguió apoyando a Rebeca: la acompañó a hacer recados, le ofreció compañía en los malos ratos y alguna que otra charla que valía más que un psicólogo.
Cuanto más tiempo pasaban juntos, Rebeca se dio cuenta de que tenía sentimientos profundos por Marcos. La complicidad creció y, al final, se casaron. Más adelante, Rebeca tuvo una niña preciosa, y su hijo se hizo mayor, idéntico al padre biológico, como una postal.
Cuando Felipe volvió a ver a su hijo, no pudo evitar sentir el peso del remordimiento por haber dado portazos y haberse cargado la familia. Fue una revelación amarga y, aunque ya era tarde, lamentó no haber tomado decisiones más sabias antes.






