Se suele decir que los hombres valoran principalmente el físico de una mujer. Eso implicaría que la mujer ideal debería ser alta, de piernas largas, rubia, siempre sonriente y feliz. Pero, ¿realmente es así? Por supuesto, el aspecto es lo primero que llama la atención, pero está claro que no es lo más relevante.
Tengo un amigo que se llama Alejandro. Trabajamos juntos en la misma empresa en Madrid. Un día llegó una compañera nueva a la oficina. Parecía sacada de una portada de revista; tenía unas piernas larguísimas, una sonrisa de anuncio y una figura espectacular. A Alejandro le llamó mucho la atención desde el primer momento.
Pronto me di cuenta de que a ella también le gustaba Alejandro. Un día llegó al trabajo con un bolso enorme. Evidentemente, Alejandro le ofreció ayuda para llevárselo a casa. Ella aceptó encantada. Él pensó que había tenido suerte. Sin embargo, una hora después de salir del trabajo, me llama totalmente alterado.
Resulta que, al entrar en la casa de esta casi-modelo, se quedó alucinado. Olía como si algo se hubiese podrido. Probablemente llevaba semanas sin tirar la basura. Había cosas tiradas por todo el piso, restos de comida podrida en el suelo e incluso en la cama. Incluso había gusanos arrastrándose por la mesa.
Alejandro estuvo a punto de vomitar. Para ella, sin embargo, parecía lo más normal del mundo. Me dijo que ya no podía fijarse sólo en su belleza. Lo más importante en una mujer es la limpieza y el cuidado del hogar.







