He venido de visita, echaba de menos estar contigo, pero mis hijos son como completos desconocidos

He venido a visitaros, echaba de menos veros, pero los hijos, a veces, son como desconocidos

Los padres siempre se preocupan por sus hijos. Sin embargo, a veces se sienten decepcionados de lo que han llegado a ser sus hijos adultos. Así es la vida de las hijas de nuestra historia de hoy.

La historia de una madre.

Isabel crió a tres hijos. Todos han crecido y llevan sus vidas por separado. Su hijo mayor vive en Francia, tiene familia y trabajo allí. En verano manda fotos y postales. Su madre las guarda con cariño y vuelve a mirarlas de vez en cuando.

Te echamos mucho de menos, hijo le escribe. ¿No podrías venir a vernos algún día? Así conoceríamos a tus hijos y a tu mujer.

Su hija mediana está casada con un militar. Cambian de destino con frecuencia. Tienen una niña. A veces pasan por casa sólo para saludar. El marido de Isabel siempre ha respetado a su yerno: su hija supo elegir bien.

La hija pequeña no ha formado familia. Lucía estuvo casada y tuvo un hijo, pero su marido la dejó. Siguiendo el consejo de su madre, se marchó a Madrid, buscando un porvenir mejor. Allí consiguió trabajo como costurera en una fábrica y se llevó consigo a su hijo.

Isabel decidió ir a visitar a su hija menor.

¿Podrás apañarte sin mí unos días? le preguntó al marido. Quiero ver a Lucía y saber cómo están.

Vicente acompañó a su esposa a la estación. Para ella no era fácil cargar con las maletas, pero quería alegrar a su hija. Isabel viajó muchas horas en un tren regional. Estaba emocionada de volver a ver a su hija: habían pasado ya tres años desde su último encuentro.

Mamá, ¿por qué no avisaste de que venías? Estoy en el trabajo. No podré recogerte en la estación hasta la noche

Perdona, hija, quería sorprenderte contestó la madre.
¿Seguro que puedes esperar allí?
Sí, no te preocupes, respondió Isabel.

Esperó en la estación un buen rato, pero al final decidió ir sola.

Cuando llegó al piso, le abrió su nieto. Era alto, serio, muy parecido al abuelo en su juventud.

¡Hola, chico! le abrazó la abuela.
Ya está bien, abuela, protestó él, quitándose el abrazo.
Abuela, ¿por qué no llegaste antes?, preguntó la agotada mujercita.
Tenía que limpiar y poner la mesa para cuando llegaras. Salí antes del trabajo, empecé a hacer sopa y a freír croquetas

En ese momento llamó Vicente por teléfono. Isabel le aseguró que estaba bien, que la habían ayudado a llegar, y que ya cenaban todos juntos, gracias a la mesa que Lucía había dejado lista.

Mientras servía los platos de sopa, Lucía preguntó a su madre: ¿Te pongo una croqueta o dos? Isabel, muerta de hambre y cansada, era capaz de comerse tres, pero por vergüenza contestó: Déjalas en la fuente y ya veremos.

Por fin, pusieron un plato con cinco croquetas en la mesa. Eso era todo lo festivo del recibimiento de su hija a su propia madre. Isabel pensó que quizá tuvieran problemas económicos y se prometió a sí misma que ayudaría en lo posible. Durante la cena, su hija le preguntó enseguida cuándo pensaba irse; Isabel se sintió herida y le respondió que podía marcharse mañana mismo, si molestaba.

Al día siguiente, Isabel pasó la jornada sola en el piso; por la noche, cada cual se metía en su cuarto y se entretenía a su manera. Luego, el nieto se iba al piso de la vecina, y Lucía salía con unas amigas. Isabel no tenía más remedio que quedarse sola.

Poco a poco, empezó a aburrirse y comprendió que no hacía falta en aquella casa. Mientras preparaba su marcha, oyó a su nieto preguntar a su madre:

¿Cuándo viene el tío? Teníamos que ir al fútbol.
Cuando se vaya la abuela, respondió Lucía.

La desolación de Isabel fue absoluta. Sin despedirse, recogió sus cosas y se marchó. Vicente fue a buscarla a la estación, feliz de volver a verla; él sí la había añorado todo ese tiempo. Así, Isabel comprendió que, a pesar del cariño y los desvelos que dieron a sus hijos, ahora ellos apenas necesitaban a sus padres.

Rate article
Add a comment

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!:

4 + five =

He venido de visita, echaba de menos estar contigo, pero mis hijos son como completos desconocidos
Me llamo Juan y tengo 61 años. Actualmente no vivo en España. Hace tres años enviudé. Cuando Silvia …