Cuando volvió del trabajo, el gato ya no estaba.

Cuando vuelve del trabajo, el gato no está.

Álvaro es un joven humilde, sin malos hábitos. El día que cumple 25 años, sus padres le ayudan a dar la entrada para comprar su propio piso en Madrid. Así consigue independizarse. Álvaro trabaja como programador, prefiere llevar una vida tranquila y apenas se relaciona con nadie.

Para no aburrirse tanto, decide adoptar un gatito. El animalito tiene una malformación en las patas delanteras. Los dueños de su madre querían sacrificarlo, pero a Álvaro le dio muchísima pena y lo llevó a vivir con él. Le llama Guapo. La convivencia entre ellos es buena; Álvaro llega deprisa del trabajo y Guapo le espera siempre en la entrada del piso.

Al cabo de un tiempo, Álvaro empieza a salir con una compañera de trabajo. La chica es muy resuelta, conquista a Álvaro rápidamente y antes de pasar un mes ya se muda con él. Desde el principio no le cae bien Guapo y le pide a Álvaro que lo entregue a otra familia. Álvaro se niega, explicando que Guapo significa mucho para él.

Pero María insiste y vuelve a pedirle que se deshaga del gato. Entonces Álvaro le deja claro que el animal se quedará con ellos. María le dice que Guapo les da mala imagen, que a sus invitados les da asco ver las patas del gato. Álvaro se siente dividido entre su novia y Guapo, porque quiere a ambos.

Por cierto, los padres de Álvaro no aprueban su relación con María. Les parece que es maleducada y demasiado atrevida. Le aconsejan a su hijo que no tenga prisa en formalizar el noviazgo y que observe bien a María antes de dar pasos importantes.

Cuando los padres de María visitan el piso, Álvaro finalmente se da cuenta de que no quiere compartir su vida con ella. El padre de María se ríe nada más ver a Guapo, llamándolo bicho raro. Álvaro toma partido por el gato. Sin embargo, toda la noche María y su padre se burlan de la fealdad del animal y proponen planes para deshacerse de él. Se divierten ideando dónde podrían dejar al gato. La madre de María termina riéndose con ellos de Guapo.

Al día siguiente, cuando Álvaro vuelve del trabajo, Guapo ha desaparecido. Pregunta a María dónde está el gato y ella reconoce que lo ha dejado en una clínica veterinaria.

Álvaro corre inmediatamente en busca de Guapo. Está cinco horas buscándolo hasta que lo encuentra. Cuando lo abraza, Guapo ronronea suavemente, feliz de ver a su dueño.

Al volver a casa, Álvaro le pide a María que haga las maletas y se marche. No quiere volver a verla. María, herida, empaqueta sus cosas y se va en silencio. Jamás pensó que un gato sería más importante que ella.

Álvaro sigue viviendo con Guapo, quien siempre espera con alegría a su dueño cuando regresa del trabajo.

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Cuando volvió del trabajo, el gato ya no estaba.
Vestido de fiesta para cualquier ocasión