Cómo supe de mi suegra muchas cosas nuevas y curiosas sobre mí misma
Mi esposo solía quedarse trabajando hasta altas horas en el despacho, mientras yo, en casa, aguardaba con nuestro pequeño hijo de apenas un año. El niño demandaba atención constantemente y solía estar bastante inquieto. A pesar del cansancio, siempre procuraba ser una buena esposa para mi marido, aunque ello exigiese aún más tiempo y esfuerzo por mi parte. Viéndolo ahora, pienso que habría sido mucho mejor si hubiera escogido dormir un poco más.
A menudo preparaba para mi esposo deliciosos platos para la comida, y nuestro hogar permanecía pulcramente ordenado. Sin embargo, el dinero nunca era suficiente, lo que me llevó, tras mucho pensar, a buscar un empleo a media jornada. Últimamente, mi esposo ha estado invirtiendo todos nuestros ahorros en su propio negocio. Por eso sentí una gran alegría cuando su madre se ofreció a ayudarnos, diciendo que ella podría cuidar de su nieto mientras yo estuviera en el trabajo.
Un día regresé del trabajo un poco antes, y tuve que escuchar la larga charla que me dedicó mi suegra, de la que descubrí muchas cosas inesperadas sobre mí.
Y ahora que lo recuerdo, ¡no sé qué hacer exactamente con toda aquella información!







