Un hombre normal jamás se uniría a una mujer extremadamente delgada, ¿sabes por qué?
Desde hace más de medio siglo, en nuestra sociedad española nos han impuesto estándares de belleza muy estrictos y una obsesión casi enfermiza por la delgadez. Y en los últimos años, esa presión parece multiplicarse para las mujeres, como si ser delgada fuera obligatorio. Te guste o no, la sociedad espera que nos adaptemos a estos cánones, casi como si fuésemos galgos de exhibición, no personas. Si no encajas, ni te van a ascender en el trabajo ni tendrás a tu lado un hombre decente.
Las mujeres vigilan su peso como si fuese una joya de oro, aterrorizadas por cada gramo de más. Las mujeres auténticas y guapas, con curvas femeninas reales, ya no aparecen en las portadas de las revistas. Pero yo, igual que mis amigas, no estamos de acuerdo con esto.
Cada persona es un mundo: narices grandes, narices pequeñas, rostros alargados o con carácter, pelo castaño o negro ¡Todo tiene su encanto! Pero pensar que una mujer es más atractiva solo porque ha perdido veinte kilos no es cuestión de gusto; es una cuestión de salud mental. Ningún hombre cuerdo se sentirá atraído por una mujer que parece haberse quedado solo en huesos.
Por supuesto, tampoco buscamos mujeres excesivamente obesas, cuyos mofletes casi se apoyen en los hombros. Pero un poco de cuerpo, de curvas eso, a mí por lo menos, me parece hasta atractivo. Además, las que tienen más cuerpecillo, suelen ser excelentes cocineras.
Siempre tienen la nevera llena de comida rica; con ellas, nunca pasarás hambre ni te faltará un buen guiso. Saben disfrutar de la comida y les encanta compartir ese placer con los suyos.
Si tienes la suerte de estar con una mujer de buen apetito, nunca te exigirá que te pongas a dieta ni estará amargada, como esas personas amargas que sueñan con hombres de mazapán. No te servirá arroz integral hervido sin un trozo de chorizo, que ya tuvimos suficiente en la mili.
Por la noche, puedes pedir una pizza, ver una película, y de postre, un buen helado. Y lo mejor: no se cree la reina del universo, no te pide nada especial, simplemente valora estar contigo. En cambio, las muy delgadas, con todos sus complejos, van siempre de superiores. Así que yo me quedo con una mujer con curvas y soy feliz.







