Mi hija no tiene conciencia, me amenaza con que no veré a mis nietos ni podré cuidarlos si no vendo …

Madrid, 12 de junio de 2024

Hoy siento la necesidad de escribir, porque la situación en casa me tiene agotado. Mi hija, Leonor, nunca ha tenido lo que yo llamo conciencia o empatía. Desde pequeña siempre ha sido una niña exigente, acostumbrada a chantajear para conseguir lo que quiere. Ahora ya es adulta, pero sigue imponiendo su voluntad. Últimamente me amenaza con que no veré a mis nietos ni podré cuidarles si no vendo el piso familiar, si no busco un trabajo pese a estar jubilado Me exige cosas que ni siquiera considero, y yo me niego.

No soy joven, y hace años que me acostumbré a estar en casa, tranquilo, sin la presión de tener que trabajar. Mi salud ya no es la de antes. Mi pensión es suficiente para mí, y nunca le he quitado dinero a mis hijos. Cada uno tiene su propio presupuesto; hasta tenemos diferentes baldas en la nevera y no mezclamos nada. Tampoco pienso vender el piso, ni mudarme a ningún sitio.

Actualmente convivimos cinco personas: yo, Leonor, mi yerno Javier y mis dos nietos, Mateo y Carmen. Nos arreglamos como podemos en un piso de tres habitaciones, aunque a veces parece imposible. Si vendiera el piso, apenas sacaríamos nada, porque es antiguo, está algo descuidado y la zona no es nada céntrica. A lo sumo podríamos comprar uno de dos dormitorios, pero nunca dos viviendas independientes ¿De verdad merece la pena todo este lío?

Entiendo que Leonor quiera tener su propio hogar, pero lo lógico sería que ella y Javier ahorrasen. Pero no, prefieren presionarme, amenazando continuamente.

¡Me llevo a los niños y no los volverás a ver! me grita Leonor.

Ya ni me asusta. La verdad es que mis nietos, aunque los quiero, han sido consentidos, no respetan a nadie y parecen una copia de sus padres. Sería hasta un alivio tener algo de paz en casa y no verlos todos los días.

Leonor me promete que se marchará pronto, pero pasan las semanas y no hace nada. Ya sospecho que ni ella ni Javier tienen capacidad para pedir una hipoteca y por eso intentan convencerme de vender. Como las palabras no sirven, han pasado a una actitud mucho más agresiva.

Hoy he aprendido que ceder ante el chantaje solo alimenta el egoísmo. La familia debería estar basada en respeto y apoyo, no en amenazas y exigencias. Espero poder mantener mi postura y al final recuperar la tranquilidad que tanto busco en mi hogar.

Rate article
Add a comment

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!:

seven + 5 =

Mi hija no tiene conciencia, me amenaza con que no veré a mis nietos ni podré cuidarlos si no vendo …
Buscando a mi compañero ideal