El hijo de Víctor, Alejandro, le cuenta a su padre que su novia Carmen está embarazada. Cásate con ella le dice Víctor. Soy joven. No quiero casarme todavía. ¿De verdad? se burla su padre. Cuando dejaste embarazada a la chica eras un hombre, pero ahora que hay que casarse resulta que eres un niño, ¿no? Al instante llama a su esposa.
¡Ven aquí! le grita. Nuestro hijo ha dejado embarazada a Carmen y no quiere casarse le dice a su esposa. Es verdad. Pero tampoco podemos dejar que entre en la familia cualquiera. Las chicas buscan chicos de familias acomodadas, se meten en la cama con ellos y luego hay un bebé. Y a veces ni siquiera se sabe de quién es el hijo responde la madre apoyando a Alejandro.
¿Y si el bebé es de Alejandro? pregunta Víctor. Habrá que comprobarlo. Alejandro, dile a Carmen que vamos a hacer pruebas de paternidad decide la madre, y se vuelve a la cocina.
Así fue también como acabé casado con tu madre le dice Víctor a su hijo mientras la madre se aleja. Yo quería a una, pero me casé con otra.
¿Sin amor? ¿Por qué, papá? pregunta Alejandro. ¿Y sino, quién te habría criado? Fue mi culpa, responde su padre. Pero castigar a un niño no nacido es un pecado…
Pasan tres meses. Los resultados de la prueba de ADN llegan y dejan claro, negro sobre blanco, que Alejandro es el padre del bebé con un 99,9% de probabilidad.
¿Y qué? la postura de la madre de Alejandro no cambia. Ella se metió en la cama voluntariamente. Alejandro es un hombre, no pudo resistir la tentación. No pondrá un pie en mi casa.
Víctor mira a su hijo. El rostro de Alejandro muestra que está del lado de su madre.
Entonces así queda la cosa. Vosotros ya habéis decidido lo vuestro. Ahora va mi decisión.
Mientras yo siga vivo, mi nieto o nieta tendrá todo lo que yo pueda darle. No contéis conmigo para nada. Me iré con Carmen, construiré una casa y, cuando yo falte, toda mi herencia será para el niño. No os dejaré nada.
¿Vas a dejar que tu propio hijo pase necesidades? ¿Vas a quitarle todo…? grita su esposa. Alejandro queda sorprendido por las palabras de su padre, porque lo conoce bien: si lo ha dicho, lo hará. Víctor se da la vuelta y sale de la casa, ignorando los gritos que su esposa le lanza.







