Mi marido y yo tuvimos una fuerte discusión por culpa de las fiestas de pijamas.

Oye, te cuento algo que llevo rumiando últimamente… Sabes que Marcos y yo llevamos juntos diez años, y seis ya de casados. En todo este tiempo, nos hemos convertido en padres por partida doble nuestro hijo mayor, Álvaro, tiene ya 9 años, y el pequeño, Mateo, apenas cinco mesecitos.

Vivimos en un piso antiguo de dos habitaciones, que heredé de mi abuela. Está un poco viejito, pero al menos es mío, ¿sabes?

Ahora, resulta que Álvaro va a celebrar su cumpleaños y hemos decidido montar la fiesta en casa, porque andamos más bien justitos de dinero. Y claro, ahí empezó el lío. Por mi parte, mis familiares no pueden venir, pero la familia de Marcos está como loca por venirse todos de golpe… ¡e incluso pretenden quedarse a dormir! ¿Pero dónde meto yo a tanta gente?

Yo no estoy hecha para tener huéspedes así, que se queden a dormir. Verlos unas horas, vale, pero para pasar la noche… Si en serio quieren quedarse en Madrid, hoteles hay a patadas y alguno encontrará sitio, que esto no es un pueblo perdido.

El caso es que esto ha traído bronca gorda entre nosotros, hasta el punto de que nos hemos planteado separarnos un tiempo. Y te preguntarás, ¿por qué soy tan cabezota con esto? Pues para empezar, mis suegros son un poco dejados… se duchan una vez por semana, y ya te puedes imaginar el olor después de varias horas aquí metidos. Que tengo niños, no puedo tener la casa así.

Además, que viven aquí al lado, ¿para qué complicarse quedándose a dormir? ¿Tú qué opinas? ¿Estoy exagerando o tengo razón?

Marcos encima está convencido de que no soy capaz de apañármelas sin él. En fin, ya veremos en qué queda esto…

Rate article
Add a comment

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!:

five + 20 =